Los médicos de los servicios de urgencias están preocupados por el incremento de enfermos con cuadros derivados del consumo de drogas. Los especialistas reconocen que hace unos años, cuando llegaba una persona inconsciente al servicio de urgencias a consecuencia de una sobredosis de heroína, “todos sabíamos qué teníamos que hacer. Sin embargo, ahora, con las drogas de diseño, la mayoría de las veces desconocemos qué sustancia es la que ha ingerido el paciente, lo que supone un problema añadido en un tratamiento diverso y que depende de la sustancia tomada. Nos estamos encontrando con nuevas patologías y nuevas formas de enfermar”, ha asegurado Luis Herreros del Río, presidente de la Sociedad Cántabra de Medicina de Urgencias.

Herreros ha presidido el comité organizador del VI Congreso Astur-Cántabro de Medicina de Urgencias y Emergencias, que se ha celebrado en Santander. A propósito del problema que suponen las urgencias relacionadas con la adicción a las drogas, ha señalado que “actualmente estamos asistiendo a pacientes con determinadas patologías cardiacas que no se veían hace unos años con la frecuencia de hoy en día. Lo mismo está sucediendo con ciertos problemas neurológicos claramente relacionados con el consumo de drogas”.

Clínica diferente

Ha subrayado que para los profesionales de urgencias, tanto en atención especializada como en primaria, “éste es un problema importante, que se ha agravado con las intoxicaciones por las modernas drogas de diseño”.

Begoña Fernández Martínez, presidenta del comité científico del congreso y médico del Servicio de Emergencias 061, ha destacado que, fundamentalmente, se trata de pacientes que precisan asistencia sanitaria los fines de semana, y que presentan, tanto por drogas de diseño como por consumo de cocaína, cuadros de agitación. Por el contrario, “las sobredosis de heroína suelen estar relacionadas con pérdida de conciencia, parada respiratoria y, menos frecuentemente, parada cardiorrespiratoria. Estas sobredosis están íntimamente relacionadas con la pureza del producto consumido”.

Infarto por consumo

Dentro del área de urgencias relacionadas con el consumo de estupefacientes, en el encuentro se ha presentado una comunicación oral sobre el caso clínico de un paciente diagnosticado de infarto agudo de miocardio posiblemente secundario al consumo de cocaína, en el que el enfermo presentaba dolores torácicos de repetición que motivaron su asistencia al Servicio de Urgencias y que presentó una evolución satisfactoria tras recibir tratamiento fibrinolítico. Los expertos han advertido que en pacientes jóvenes con cuadros de dolor torácico, la historia clínica debe incluir el consumo sustancias tóxicas, dado que esos episodios no suelen ser infrecuentes y pueden estar relacionados con el consumo de drogas.

No obstante, la patología traumática derivada de accidentes de tráfico, las enfermedades provocadas por accidentes cerebrovasculares y la patología por insuficiencia cardiaca, además de los tóxicos, son las cuatro categorías que generan mayor dificultad en los servicios de urgencias. Con todo, según Luis García-Castrillo, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, de Santander, la media de ingresos del total de pacientes atendidos en Urgencias se sitúa en el 11-12 por ciento, aunque esta cifra varía de unos hospitales a otros. “Este porcentaje se ha reducido en dos puntos en los últimos veinte años. En verano disminuyen los ingresos, y en invierno suben, sobre todo durante los picos epidémicos de la gripe, que reagudizan determinadas enfermedades crónicas, principalmente la patología respiratoria en personas de edad avanzada”.

Plan ministerial

Durante el congreso, los especialistas también han discutido sobre el Plan Integral de Cardiopatía Isquémica del Ministerio de Sanidad, en cuya elaboración han participado, entre otras, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).

Esta sociedad considera que hay que estudiar con rigor los programas en los que se trata de implantar los desfibriladores semiautomáticos -DESA- en lugares públicos, “que son necesarios y convenientes, pero siempre que lo manejen personas bien preparadas, a través de la formación, reciclaje y seguimiento de las actividades que desarrollen”, ha declarado el facultativo del Marqués de Valdecilla. “Sabemos que los DESA bien utilizados por personal entrenado mejoran la supervivencia de los pacientes afectados por muerte súbita, por lo que nuestra sociedad científica es favorable a su implantación”.

Situaciones nuevas

Luis García-Castrillo, del Hospital Marqués de Valdecilla, ha dictado la conferencia inaugural del congreso y, bajo el titulo Epidemias del siglo XXI, se ha referido a cómo, en lo que llevamos de nuevo siglo, han ocurrido algunos acontecimientos que “han revolucionado y puesto en un brete las estructuras sanitarias de muchos países”.

Así, ha asegurado que la ola de calor de este verano, que ha provocado casi 15.000 muertes en Francia, es un buen ejemplo. La neumonía atípica originada en China ilustra también la situación, que ha afectado a 30 países y se ha presentado como el paradigma de una infección con alta capacidad de contagio sideral y afectación de todos los continentes, lo que ha dejado un saldo de 800 muertos y 8.000 infectados. “Hay que revisar el funcionamiento de los servicios de urgencias, con el fin de hacer frente correctamente a situaciones nuevas que pueden poner en serias dificultades al personal sanitario, que se contagia ineludiblemente de los primeros pacientes tratados”.

El experto ha insistido en que es importante conocer y evaluar los principales indicadores de calidad propuestos por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, para mejorar la asistencia recibida por los usuarios. De ahí se deriva que haya que mejorar la protocolización de los procesos graves.