Las personas más vulnerables al estrés son las que tienen más riesgo de caer en el alcoholismo y las que lo tienen más difícil para salir de él, según investigadores del Instituto Max Planck de Psiquiatría de Munich (Alemania) que publican hoy sus resultados en la revista «Science».

Puesto que la vulnerabilidad al estrés depende de un gen que han estudiado los científicos alemanes, un simple análisis genético podría identificar a las personas propensas al alcoholismo antes de que desarrollen la adicción. El análisis también permitiría identificar, entre los alcohólicos que intentan deshabituarse, a aquellos que tienen más riesgo de recaer ante situaciones de estrés.

La investigación no se ha basado en personas alcohólicas, sino en ratones, por lo que las conclusiones deberán confirmarse en próximos estudios. Sin embargo, tanto las adicciones como la respuesta al estrés se basan en circuitos neurológicos primitivos que son parecidos entre ratones y personas. Por ello, los autores del trabajo, dirigido por Rainer Spanagel, creen que los resultados observados en ratones explican aspectos de la conducta humana.

De hecho, los fenómenos que Spanagel ha observado en ratones tienen mucho en común con lo que los médicos ven en personas. «Algunas personas que consumen alcohol con moderación, cuando se encuentran en una situación de estrés, pasan a una situación de dependencia. Sin embargo, si una persona no ha hecho este aprendizaje previo de beber alcohol en actos sociales, por muy vulnerable que sea al estrés no cae en la dependencia», explica Antoni Gual, jefe de la unidad de Alcohología del hospital Clínic.

Los ratones del experimento sí habían hecho este aprendizaje previo. Los investigadores les habían dejado elegir entre agua y una solución con un poco de alcohol y la mayoría de ratones probaban a veces sorbos de alcohol. Es decir, bebían con moderación. Pero tras pasar por dos situaciones estresantes -encuentros con un ratón mayor y agresivo y baños en un recipiente del que no podían salir-, algunos de ellos se volvieron alcohólicos y otros no.

Los ratones que se volvieron alcohólicos tenían inactivado el gen CRH1, que regula la adaptación del cerebro en situaciones de estrés. Por el contrario, los ratones que tenían el gen CRH1 activo y una capacidad de adaptación al estrés normal no se volvieron alcohólicos.

Aunque el gen CRH1 no es el único que interviene en la adaptación al estrés, «pensamos que tiene una importancia central en la relación entre estrés y consumo de alcohol», ha declarado Rainer Spanagel por correo electrónico. Por ello, un análisis del gen CRH1 podría ayudar a identificar a las personas más propensas al alcoholismo y a informarlas del riesgo que corren antes de que desarrollen la adicción.