El consumo de heroína no ha aumentado en España en los últimos años, aunque su visibilización sea mayor, según ha puesto de manifiesto el estudio ‘Opioides: ni repunte de heroína ni crisis a la americana’, llevado a acabo por el psicólogo social e investigador de Episteme, David Pere Martínez, con el apoyo del Plan Nacional sobre Drogas, en el que se han entrevistado a 70 profesionales, consumidores y exconsumidores de opioides en los últimos dos años.

De hecho, en la actualidad sólo el 0,6 por ciento de la población ha consumido alguna vez en su vida y el 0,1 por ciento en los últimos días. Además, se calcula que de los pocos que consumen, unos 10.000 llevan más de 25 años siendo adictos a la heroína, por lo que la mayoría de los usuarios de esta droga son personas mayor.

Se trata, por tanto, de unas cifras que, a juicio del experto, demuestran que «no hay casi rastro» de consumo de esta sustancia en España y corroboran la idea de que es «imposible» que se vuelva a repetir el escenario de los años 80. Y es que, según datos del Plan Nacional sobre Drogas, el 98,5 por ciento de los españoles cree que consumir heroína una vez al mes puede producir «muchos o bastantes» problemas.

«Quienes afirman que hay más personas consumidoras acostumbran a experimentar una sinécdoque. Esto es, creen que la realidad que ellos conocen, normalmente de las personas usuarias de su centro asistencial, corresponde a la del conjunto del país», ha dicho el investigador, tras descartar también que el fenómeno de los ‘narcopisos’ sea causante de un posible y «falso» repunte de la heroína en España.

En este punto, Martínez Oró ha comentado que los ‘narcopisos’ son un reflejo de cómo la oferta de drogas aprovecha el conflicto urbano de los elevados precios de la vivienda para continuar operando. «Mientras haya pisos, y sobre todo edificios vacíos, propiedad de empresas de inversión inmobiliaria, los ‘narcopisos’ formarán parte del paisaje urbano de Barcelona y Madrid», ha apostillado.

Dicho esto, el investigador ha señalado que los jóvenes que han comenzado a consumir heroína en España son un grupo «muy minoritario» y suelen ser hijos o nietos de personas que ya lo consumían, por lo que ven normalizado su uso. Además, ha negado que haya una mayor demanda de tratamientos por esta sustancia y ha asegurado que las muertes por esta causa se mantienen estables.

Cuidado con el aumento del consumo de fentanilo

Por otra parte, en el estudio se ha analizado el consumo de fentanilo y oxicodona, confirmando que el 96 por ciento de las personas que toman estos opioides lo hacen bajo prescripción médica, por lo que sólo un cuatro por ciento recurre al mercado negro para obtenerla.

A su juicio, España, al contrario de lo que pasa en Estados Unidos, está «protegida de cualquier crisis inminente» de opioides gracias a la estructura del Sistema Nacional de Salud. No obstante, el trabajo admite que cabe la posibilidad de que se difundan los consumos de heroína u otros opioides, especialmente de fentanilo.

«Esta es la sustancia que más incógnitas genera porque ha crecido la prescripción de fármacos, puede emplearse como droga recreativa y porque en Estados Unidos y Canadá, y en menor medida en algunos países europeos, se ha detectado su presencia como adulterante de drogas como la heroína, cocaína y otras sustancias», ha zanjado el investigador.

Nota: artículo original publicado en infosalus.com