La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha afirmado estos días que «la sociedad española ya está madura para aceptar un endurecimiento de la actual ley antitabaco», o lo que es lo mismo, el Gobierno está lanzando un nuevo globo sonda para tantear los ánimos de la población fumadora ante, lo que parece, la prohibición total del consumo de tabaco en lugares públicos, tan solo tres años después de implantar el primer tramo de la norma antitabaco. En este contexto surgen entidades como el Club de Fumadores por la Tolerancia, que trata de espantar algunos de los diablos que acompañan a este hábito apostando por un consumo responsable del tabaco, además de apoyar a uno de los sectores más perjudicados por esta medida, la hostelería.

Esfuerzo inversor

Según Javier Blanco Urgoiti, portavoz de esta entidad, «por un lado reconocemos el esfuerzo inversor de los empresarios para ofrecer espacios de calidad tanto a los no fumadores como a los fumadores, y también desmentir que la hostelería española no cumple con la ley». Pero Javier Blanco apunta más lejos y afirma: «No sé muy bien hasta qué punto el tabaco se puede prohibir cuando el producto es legal y lo vende el Estado a través de su red de estancos».

Blanco cree que al final se impondrá la ley total antitabaco, ya que es un fenómeno global, aunque, en este sentido, el portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia afirma que «se está interpretando mal toda la información que llega de Europa sobre este tema. Todas las leyes antitabaco que se han aprobado en Europa tienen excepciones, no hay una prohibición total ni en el centro de trabajo ni en la hostelería».

Javier Blanco no entiende que, tras tres años con esta norma, se esté hablando de que la ley antitabaco «se haya quedado atrás».