Los españoles entre 15 y 24 años son «bastante conscientes» de los riesgos que comportan las drogas, tanto legales como ilegales, aunque esto no siempre limite su consumo, según un estudio elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

El trabajo ‘Jóvenes, valores, drogas’, en el que ha participado además la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y la Obra Social de Caja Madrid, ha analizado, entre otras cuestiones, el uso de seis sustancias (alcohol, tabaco, cannabis, cocaína, heroína y éxtasis/anfetaminas/alucinógenos) junto con la percepción de 1.200 jóvenes sobre su consumo.

El alcohol encabeza la lista de las sustancias tomadas durante el fin de semana con un 63,8% de consumidores, seguido del cannabis (11,9%), el tabaco (8,3%), éxtasis/anfetaminas/alucinógenos (2,3%) y la heroína, muy minoritaria (0,3 %).

El 75,3% de los jóvenes cree que las drogas tienen bastantes riesgos, sólo dos puntos por debajo de la puntuación obtenida por la población adulta (77,2%). Un análisis más detallado de los resultados destaca que las mujeres tienen una mayor percepción de los efectos nocivos y que «los jóvenes tienden a tener una vivencia de menor peligrosidad respecto a las drogas menos aceptadas [éxtasis, cocaína, etc.]», según el trabajo.

«Esta percepción del riesgo, sin embargo, no es lo único que condiciona el consumo de drogas, los hipotéticos beneficios también», ha explicado durante la presentación del estudio Eusebio Megías, uno de sus autores. En algunos colectivos en los que existe una fuerte concienciación de los efectos perjudiciales de estas sustancias el porcentaje de usuarios es, aún así, elevado.

El grupo en el que más cannabis se consume es también el más consciente de los riesgos por lo que, en opinión de Megías, «debe de haber otras razones de tipo ideológico que expliquen su uso».

Cuatro formas de consumo

Del trabajo también se desprende que el consumo de drogas entre la juventud de nuestro país es cada vez más transversal, aunque todavía se pueden destacar algunos rasgos preponderantes como ser varón, vivir solo o con amigos, tener una ideología extremista o trabajar en lugar de estudiar. Pero en general, la tendencia marca la homogeneización de este perfil que, además, cada vez es más parecido al del consumidor adulto.

A la luz de los datos obtenidos, los autores han identificado cuatro formas de tomar drogas. La de experimentar, que corresponde a la mayoría; la ligada al ocio, «que se dice es el paradigma pero en realidad sólo representa a un sector de la juventud», según Javier Elzo, otro de los autores. La tercera forma es la que Elzo denomina como «consumo contra el sistema», para etiquetar a los jóvenes que fuman cannabis y que a la vez tienen una gran percepción del riesgo. Por último, existe una pequeña proporción de dependientes, para los que las drogas son una necesidad vital.

Además, el 52,4% de los encuestados admitió consumir más de una sustancia. Entre estos policonsumidores, el 23,6% tomó tres o más de estas drogas. Entre los usuarios del cannabis, por ejemplo, el 80,6% fuma tabaco, el 96% toma alcohol, el 19% anfetaminas y alucinógenos y el 21% cocaína.

En cuanto a la evolución en el tiempo, el consumo de drogas legales crece de forma continua hasta los 22 años, mientras que con el cannabis, la cocaína, etc., el uso aumenta también con la edad aunque parece haber un pico a los 17 años. Llama la atención que, en el caso de las sustancias ilegales, «los que más consumen son los que más se aburren y hay más aburrimiento entre quienes toman más», según el estudio.

«Creo que estamos en la etapa de la cohabitación inteligente», señaló Elzo. «Aún así, no basta con una política de reducción del daño sino que es necesaria la prevención, que en ocasiones se olvida. Hay que incidir en la prevención positiva. Coger al colectivo de los no consumidores y mostrar que son los que más se divierten y los que tienen objetivos vitales más nobles. Coger este prototipo y usarlo», añadió.