El médico de familia desempeña un papel fundamental en la detección del consumo de droga durante los primeros contactos con ésta y en el tratamiento del problema de acuerdo a los nuevos patrones, que la desvinculan de la marginalización social, según explicó el Dr. José Zaro en la conferencia dedicada a las «Drogas: una cuenta pendiente», celebrada en el marco del XXII Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

«El toxicómano ahora se encuentra más integrado socialmente que antes» y desea mantener su «situación de normalidad», lo que les lleva a consultar o pedir ayuda a su médico antes que recurrir a un centro de desintoxicación y sitúa al médico de familia en una «situación privilegiada» para detectar el problema, precisó.

Según el Dr. Zaro, y dado que son los padres quienes suelen comunicar la sospecha del problema por cambios detectados en sus hijos, el papel del facultativo se concentra en «ganarse la confianza» de estos. Para ello, destacó la importancia de «saber escuchar e informar con fines educativos, haciendo saber las repercusiones que sobre la salud tiene las drogas, y sobre todo las ventajas que trae consigo su abandono».

En este sentido, señaló la entrevista clínica como la mejor herramienta para identificar el inicio del consumo de drogas, que cada vez se produce a una edad más temprana, lo que aumenta el riesgo de dependencia. «Empieza como un experimento de carácter lúdico, que luego pasa por una fase de abuso, y en última instancia puede convertirse en una adicción», explicó el citado especialista.

«La tendencia a la normalización que ha experimentado el consumo de drogas en las últimas décadas nos va a exigir respuestas a nuevas demandas y una mayor colaboración en la implantación de programas preventivos y de información al paciente, que por otra parte deberían ser integrales y globalizadores», apuntó.

No obstante, antes de ofrecer un consejo médico es necesario determinar en qué medida el consumo de sustancias tóxicas está afectando a esa persona concreta, un proceso que reconoció «complicado» y para el que consideró conveniente el planteamiento de objetivos «a medio o largo plazo».

Además de estos nuevos patrones de consumo, con el cannabis, la cocaína y las drogas de síntesis a la cabeza, los expertos abordaron las posibilidades de actuación ante intoxicaciones agudas o policonsumo de sustancias, formas de identificar el inicio de la drogodependencia o el fenómeno del cada vez mayor número de mujeres que consumen estas sustancias, entre otros temas.