Los videojuegos crean adicción y actúan sobre el cerebro de la misma manera que otras sustancias que crean dependencia como el cannabis o el alcohol, según un estudio de científicos alemanes presentado ayer en Viena. «Las reacciones cerebrales de las personas que juegan con videojuegos en exceso son similares a las de los alcohólicos o los adictos al cannabis», dijo Ralf Thalemann, del Instituto de Medicina Psicológica de la Universidad Charité de Berlín.

Este estudio se presentó en el V Foro Europeo de Investigadores de Neurociencia, que se celebra desde el 8 al 12 de julio y ha reunido a miles de científicos que estudian los procesos cerebrales, según un comunicado del congreso sobre ese estudio. Si los jugadores de videojuegos someten al cerebro de forma continua a ciertos estímulos de recompensa que causan la liberación de cantidades crecientes del neuro-transmisor llamado dopamina, se crea «una memoria de la adicción» que tiene efecto en la actividad cerebral. En pruebas realizadas a más de 7.000 personas, los investigadores descubrieron que más de un 10% tenía esa «memoria de la adicción» grabada en el cerebro.

El equipo de investigadores liderado por Thalemann quiso averiguar cuál era el resultado cerebral de esa «adicción» y para ello comparó las reacciones cerebrales que suscitaban imágenes de un videojuego en 15 jugadores «normales» con otros 15 que pasaban mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador. Los científicos comprobaron que los jugadores que dedicaban más horas tenían una actividad cerebral mucho más elevada que los otros ante ese estímulo, y asociaban de forma positiva las imágenes.

Los motivos

«Podemos decir, en definitiva, que el electroencefalograma y el modelo de electromiograma de quienes juegan en exceso a videojuegos es comparable al de los adictos al alcohol y al cannabis», afirmó Thalemann.

Ello se debe a que «el sistema de recompensas cerebrales se encuentra activado y las experiencias positivas son almacenadas en una memoria de la adicción en el cerebro», agregó.

El científico sugirió que los padres que sospechen que sus hijos son adictos a los videojuegos deberían buscarles otras actividades alternativas que cumplan la misma función de «elevar el amor propio» de los jóvenes.

Los investigadores también aseguran que al contrario que el alcohol o las drogas, los videojuegos no crean dependencia física, pero se debe enseñar a los menores a jugar de forma controlada.