Redacción-

A raíz de las imágenes virales que mostraban a policías de la comisaría de Mueang Nakhon Sawan en Tailandia como torturaban hasta la muerte a Jirapong Thanaphiphat, se vuelve a abrir el debate en el país sobre el abuso de la fuerza por parte de la institución y la estigmatización de las personas que usan drogas.

Jirapong estaba detenido por un presunto delito de drogas y cuando murió, la policía ordenó al hospital que informara la causa de su muerte como una sobredosis de drogas. Sin embargo, el informe de la autopsia difundido por el hospital constató que la causa de la muerte fue por asfixia.

Esto no es un hecho aislado ni en Tailandia ni en otros países de otros continentes. Concretamente en Tailandia, en 2017, también fue muy polémico el asesinato de Chaiyaphum Pasae a manos de oficiales militares, después de ser arrestado por un presunto delito de drogas. En 2003, el entonces primer ministro Thaksin Shinawatra lanzó una “guerra contra las drogas” que dio como resultado la ejecución extrajudicial de más de 2.000 personas sospechosas de delitos relacionados con las drogas por parte de agentes del orden en solo un período de tres meses; y a fecha de hoy no ha habido un solo procesamiento por cualquiera de esas muertes.

El diario The Bangkok Post (el diario con mayor circulación del país), comentaban en un artículo: “Es muy probable que la policía asumiera que su intento de encubrimiento funcionaría porque el estigma relacionado con las drogas está tan profundamente arraigado en la sociedad que las muertes de personas asociadas con el tráfico de estupefacientes a menudo no se cuestionan”. Según el diario la brutalidad y la violencia por parte del estado se justifican con demasiada frecuencia con el lema “las drogas son malas y deben ser erradicadas”.

En el artículo también señalan el alto coste económico que acarrean este tipo de políticas. “Las visiones de una Tailandia «libre de drogas» han llevado a una inversión pública masiva en la criminalización y castigo de todas las actividades relacionadas con las drogas” aseguran en The Bangkok Post, y añaden; “Más del 80 % de las personas encarceladas en Tailandia son condenadas por delitos relacionados con las drogas. Esto ha contribuido a que Tailandia tenga la mayor población carcelaria en Asean y la mayor proporción de personas en prisión por delitos de drogas, así como la segunda tasa más alta de mujeres encarceladas a nivel mundial”.

En el artículo consideran que Tailandia ha dado algunos pasos hacia un enfoque racional y científico de las drogas, como instituir la regulación legal del cannabis medicinal, pero señalan que aún queda mucho por hacer para garantizar que el abuso, la tortura y los asesinatos por parte de policías y militares ya no estén justificados. Si bien la intención de desviar a los consumidores de drogas hacia programas de rehabilitación era un cambio hacia un enfoque más moderno, muchos de esos programas son centros de detención administrados por el ejército o la policía.

Recientemente la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, recomendaron  la despenalización de los delitos menores relacionados con las drogas y el Parlamento Tailandés aprobó un proyecto de ley de drogas destinado a reducir la población carcelaria; sin embargo, los detalles siguen sin estar claros.

 

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