Romper con el tabaco sigue siendo uno de los retos personales más sufridos. En verano, no escasean los buenos propósitos de quienes se proponen dejar de fumar aprovechando las vacaciones. Sin la tensión del trabajo, la mayoría cree que les será más sencillo enfrentarse a este duro trago.

Y en parte tienen razón. El nerviosismo es uno de los principales peligros para los fumadores que tratan de «desengancharse». Las vacaciones y la relajación hacen que sean más fáciles de cumplir una serie de reglas que, según los expertos, hacen posible dejar para siempre la dependencia del tabaco. Se trata de un decálogo, unos diez mandamientos fáciles de recordar para los que se necesitan voluntad y constancia.

1) Fijar una fecha: Reducir el consumo poco a poco no suele funcionar. Con el tabaco, es preferible cortar de raíz.

2) Cambiar la rutina: Para olvidar la costumbre de fumar lo mejor es distraerse haciendo otras actividades; recuperando antiguas distracciones.

3) Dejar las excusas: Lo mejor es olvidarse de los motivos con los que se intenta justificar la adicción.

4) Por un cigarrillo sí pasa algo: Al igual que se empieza a fumar por un pitillo, también se recae por uno sólo.

5) No atormentarse: Es mejor pensar en las ventajas para la salud que se van notando.

6) Volver al deporte: La actividad física no sólo relaja, al hacer gimnasia se notan mejor los efectos beneficiosos de dejar el tabaco.

7) Agua: Según los expertos, la hidratación mantiene el cuerpo en forma, lo que evita las tentaciones de fumar a escondidas.

8) Control de las comidas: Dejar de fumar y ganar peso no tienen porque ir unidos. En los primeros días, las verduras y las frutas son los alimentos más recomendados.

9) Pensar en el día a día: Lo más fácil es proponerse no fumar en todo el día y luego felicitarse cada noche al lograrlo.

10) Aprovechar las ayudas: Numerosas terapias y multitud de profesionales médicos pueden echar una mano ante cualquier duda.

El cuerpo se recupera

Seguir estos consejos no es tan fácil como parece, pues el cuerpo además pondrá algunas dificultades. Se trata de ciertos síntomas molestos, pero no son graves, sino muestras de que el organismo comienza a recuperarse.

Así, la tos indica que los pulmones se acostumbran a un buen ritmo, y el dolor de cabeza se da cuando el cerebro vuelve a funcionar sin nicotina. Las ganas intensivas de fumar tampoco deben ser motivo de preocupación, ya que se pasan en tres minutos.

Los problemas sólo se notan al principio, ya que también el cuerpo echa en falta esta sustancia. Son la prueba, en definitiva, de que se está siguiendo el buen camino.