Dos encuestas publicadas hoy reflejan un alto apoyo en Países Bajos a la legalización de la marihuana, después de varias décadas en las que ha imperado una política de tolerancia respecto a la posesión y consumo de drogas blandas.

El diario «Trouw» interrogó a los alcaldes de las 30 cuiudades más grandes del país, y dos tercios respaldan la legalización. Por su parte el Instituto Maurice de Hond apunta en otro sondeo que un 49 por ciento de holandeses apoya la legalización del cannabis, mientras que un 15 por ciento adicional quiere que continúe la política de tolerancia, y sólo un 33 por ciento desea una política más restrictiva. La encuesta tiene un margen de error de menos del 3 por ciento.

La marihuana es técnicamente ilegal en Países Bajos, aunque no se persigue la tenencia de pequeñas cantidades y se vende abiertamente en los locales llamados «coffee shops».

Estas encuestas son divulgadas después de que el ministro de Reforma Administrativa, Alexander Pechthold, propusiera ayer otorgar licencias a más vendedores de semillas de marihuana en las afuetras de las ciudades para aligerar los problemas de congestión causados por los extranjeros que vienen a comprar productos de cannabis en los centros urbanos.

Además, se mostró a favor de una legalización en toda Europa como única vía para evitar que Países Bajos se convierta en destino de viajeros esporádicos que acuden sólo a comprar drogas blandas.

Las palabras de Pechthold provocaron el rechazo de su colega de Justicia, Piet-Hein Donner, partidario de tomar medidas que faciliten la clausura de los locales que venden cannabis. El Parlamento debatirá la cuestión esta tarde.

En la provincia de Limburgo (sur), la ciudad de Maastricht se ha convertido en destino preferente de personas que cruzan la frontera desde Francia, Alemania o Bélgica para comprar cannabis. La ciudad quiere crear una especie de centro a las afueras donde la gente pueda acudir a comprar drogas legalmente, pero sus planes se han topado con el rechazo del ministro de Justicia, que teme que la provincia se convierta en un «narcoestado» dentro de Europa.

El Gobierno democristiano de La Haya está intentando reducir el consumo por la vía de conceder menos licencias a estos locales y ayer el ministro Donner reclamó penas más duras para quienes cultiven cannabis en el país.

No obstante, el consumo de marihuana en Países Bajos, comparado con otros países, es más alto que en los países escandinavos pero menor que en Estados Unidos o Reino Unido, según el Instituto Trimbos, que estudia la salud mental y las adicciones.