Los niños con asma deberían vivir en un ambiente sin humo de tabaco y libre de productos químicos desencadenantes de crisis, pero un 30% de sus padres fuma en casa y muchos siguen usando artículos de limpieza hogareña que inflaman los bronquios, el rasgo característico de esta enfermedad crónica de las vías aéreas.

Los especialistas consideran que esa realidad es fruto de una mala información y educación sanitarias, por lo que sugieren «explicar antes que culpabilizar» a los progenitores para que ayuden a sus hijos a llevar «una vida lo más normal posible», incluidos juego y deporte, «con la medicación que necesiten».

Pilar González, del Hospital Gregorio Marañón, recuerda que el tabaquismo es «una adicción seria de la que no es fácil quitarse», pero insiste en que, «si informas bien de cómo el tabaco puede desencadenar crisis asmáticas», los padres serán más receptivos y extremarán su cuidado para librar a sus hijos del humo de los cigarrillos.

Paradójicamente, todavía hay progenitores que procuran no fumar en casa, pero lo hacen en el coche en el que llevan al colegio a sus hijos, o que entran con éstos en bares de cargada atmósfera tabáquica.

La apuesta persuasiva de la experta tiene como telón de fondo el estudio epidemiológico bautizado con las siglas SANE, que sitúa el tabaquismo de los padres de niños asmáticos al mismo nivel de la población general (30% según la Encuesta Nacional de Salud 2006) y que dibuja parecidos rasgos, con más padres fumadores (40%) que madres (31%). El 25% de éstas reconoce haber seguido fumando durante su embarazo, una circunstancia que eleva fuertemente el riesgo de desarrollar asma infantil.

Los expertos aclaran que el tabaquismo no causa asma, pero sí influye en su frecuencia y evolución. La advertencia médica es clara: la exposición de los niños asmáticos al humo del cigarrillo desencadena crisis agudas, y el hecho de que sus padres fumen empeora su pronóstico a largo plazo, con peor respuesta al tratamiento, mayor necesidad de medicación, más visitas a urgencias y más ingresos hospitalarios. Y al revés: si los progenitores dejan el tabaco y libran a sus hijos de respirar ese humo contaminado, los síntomas de la enfermedad tienden a ser más leves.

Tres consejos

En la lista de consejos básicos para los padres de chavales asmáticos, especialistas y asociaciones añaden tres. El primero, extremar el cuidado en la limpieza del hogar, donde ácaros del polvo, lejía, amoníaco y aerosoles no son buenos compañeros para el paciente. El segundo consejo es la actividad física, porque el pulmón funciona mejor cuando se hace ejercicio y porque una medicación adecuada permite practicar casi cualquier deporte -el más adecuado sería la natación-, como demostraron el ciclista Miguel Induráin y 200 medallistas olímpicos de Atlanta. Además, remacha González, «si no se le deja jugar, el niño estará marginado» en su entorno educativo y de amistades.

El tercer consejo es acudir al médico y no medicarse por su cuenta. Seguir la terapia marcada es la mejor receta para reducir al mínimo las crisis.