En 1973, durante la Guerra del Yom Kippur entre Israel y los países árabes, el gabinete del primer ministro británico trató de ponerse en contacto con el presidente estadounidense Richard Nixon para tratar el conflicto. Según quedó grabado en una conversación telefónica que ahora es pública, su Secretario de Estado, Henry Kissinger, pidió que se evitase aquella charla porque el presidente estaba borracho. No es la única vez que el responsable de las relaciones internacionales de EE UU trató de evitar que Nixon pudiese tomar decisiones irreversibles intoxicado. Este mismo presidente fue el responsable del inicio de la guerra contra las drogas, un plan para acabar con los peligros de las sustancias psicoactivas que incluía encarcelamientos masivos y músculo militar, pero poca intención de comprender la diversidad de las drogas y sus usos.

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