España bate récords mundiales en el consumo de psicofármacos. Somos el segundo país en consumo tranquilizantes, de benzodiacepinas, y sólo nos gana Portugal. En España hay más personas que consumen psicofármacos que población afectada por ansiedad o por depresión.

Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el colaborador del Consejo General de la Psicología de España, el catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid , y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés  (SEAS), Antonio Cano Vindel .

Este experto, que ha liderado el ensayo clínico ‘PsicAP’ para la incorporación del tratamiento psicológico en los centros de salud públicos, en la Atención Primaria, afirma así que un 16% de la población española consume a diario lo que equivaldría a una dosis de tratamiento definida para una persona que presenta un trastorno de ansiedad, depresión, un trastorno de somatizaciones, o por el insomnio.

“Si sumamos los antidepresivos, las pastillas para dormir o somníferos, y los tranquilizantes, sólo los tres principios activos sumaron en 2015 cerca de 160 dosis definidas diarias, por mil habitantes y día; lo que significa que un 16% de la población española consume a diario una dosis de tratamiento definida”, alerta.

A su juicio, uno de los problemas está en el error de prescribirlos y de no plantear la terapia psicológica como la alternativa que realmente funciona según los estudios científicos que así lo han demostrado.

“Cada vez que hay un problema emocional, como el desempleo, una separación, la pérdida de relación, de un ser querido, o cualquier otro suceso de la vida, muchas personas acuden al Sistema Nacional de Salud (SNS), donde el médico de Atención Primaria o de Familia suele recetarle estos medicamentos. El proceso se queda ahí, tras una visita de 5 o 6 minutos, donde le es imposible al facultativo informar al paciente de qué son las emociones o cómo aprender a manejarlas. Le dopan un rato sus síntomas emocionales y nadie le explica nada”, advierte Cano Vindel.

Según advierte, no tiene sentido ir dopado a un examen o, si te ha dejado tu pareja, que durante 6 meses te anestesien el alma para no sentir ni padecer, cuando luego vas a volver a pasarlo mal. “Si te ha dejado tu pareja tienes que intentar mantener tu vida, trabajar, estando con los más cercanos. El duelo normal de esa pérdida se afrontará mejor así, que si estás 6 meses bebiendo alcohol o tomando antidepresivos”, avisa el experto.

Otro de los problemas, en su opinión, es que el SNS carece de suficientes psicólogos, “hay menos de 5 por cada 100.000 habitantes”, cuando dice que en Europa hay 4 veces más de media, y en algunos países tienen 65. “En España no llegamos a 5 y esto significa que muy pocas personas son derivados al psicólogo y, los que son derivados a salud mental van a Psiquiatría, donde les proporcionarán psicofármacos”, alerta.

Además, lamenta que, si tienen la suerte estas personas de ser derivados a un psicólogo, se verán obligados a esperar una larga lista de espera, y sólo serán atendidos por sesiones muy breves, donde es muy difícil manejar las emociones, con el objetivo de superar el duelo.

Otro de los inconvenientes de los tratamientos con psicofármacos, según el colaborador del Consejo General de la Psicología de España, es que estos pacientes probablemente se conviertan en consumidores perpetuos de unos fármacos que no deberían tomarse más de tres semanas ya que suelen crear dependencia.

“Consumimos actualmente, en proporción, más antidepresivos que ningún otro país del mundo. El gasto de España es tremendo. Es el segundo país de la OCDE en consumo de tranquilizantes, y todos los años sigue aumentando, y los tres principios activos, antidepresivos, hipnóticos, tranquilizantes y somníferos no paran de crecer su consumo año tras año”, avisa el presidente de SEAS.

Por otro lado, cree que no existe cultura del psicólogo en España, se desconoce cuál es su papel. Aparte, dice que no se enseña en nuestra educación qué son las emociones, parte esencial de la vida, ni tampoco en qué en momentos podemos no saber manejarlas y se pueden convertir en un problema.

“A veces con u problema con tres gotas percibimos una tormenta en nuestro interior, lo pasamos mal, cuando en realidad si supiéramos manejar bien las emociones y el estrés serían cuatro gotas. Además tendemos a repetirnos el problema bastante, con lo cual los efectos de esta tormenta tan grande no se pasan enseguida, vienen para quedarse. Si no nos dan información seguimos metidos en la tormenta con paraguas, pero en realidad no existe la tormenta. Por lo que no tiene sentido que no pueda parar la tormenta cuando hay técnicas para disminuir los efectos de esas 4 gotas”, sentencia el experto.

Posibles soluciones

Ante esa situación, Cano Vindel plantea un aumento de los psicólogos en el SNS, que en las escuelas se enseñe a los alumnos el manejo de emociones y la importancia de éstas, y aprender que la solución no está en los psicofármacos.

A su juicio, y según el estudio ‘PsicAp’ que ha liderado y puesto en marcha por la fundación del Consejo General de la Psicología de España, es mejor dar información y entrenar las emociones, que fármacos. Además, defiende que a la larga se ahorran costes, porque suponen un gasto de uno 700 millones al año.

“Como no resuelven el problema, no curan, se crea discapacidad a la larga, y al año se pagan al final 23.000 millones por culpa de no hacerlo bien con ansiedad, depresión y somatizaciones”, concluye el también catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

Nota: artículo publicado en infosalus.com