La Delegación del Plan Nacional Sobre Drogas, dependiente de Interior, ha impuesto la primera sanción a una empresa por infringir la normativa sobre control de sustancias químicas utilizables para la fabricación ilegal de drogas. La multa asciende a 90.151 euros, pese a no existir indicios de desvío ilegal por parte de la empresa.

La empresa Justesa Imagen S.A., perteneciente al sector químicofarmacéutico, tendrá que hacer frente a una sanción de 90.151,82 euros por infracción en el sistema de control de sustancias químicas catalogadas y susceptibles de desvío para la fabricación ilícita de drogas, una falta de carácter muy grave. La normativa, de 1996 y desarrollada posteriormente mediante diversos reglamentos, obliga a la inscripción en el Registro General de Operadores de Sustancias Químicas Catalogadas antes de realizar actividades relacionadas con alguna de estas sustancias.

Según un comunicado difundido ayer, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas,considera que ha quedado acreditado que dicha empresa adquirió de forma habitual anhídrido acético (una de las sustancias controladas), antes de darse de alta en el mencionado registro, gestionado por el Plan. Sin embargo, en este caso, el expediente sancionador señala que no existen indicios de desvío ilegal de anhídrido acético para fines diferentes a los propios de la empresa, por lo que la sanción se ciñe a un retraso en la inscripción de la compañía en el registro oficial.

El delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Gonzalo Robles, consideró que esta multa «pone de manifiesto que el sistema de control de precursores químicos funciona». Robles añadió que «España se solidariza con la lucha contra la droga que mantienen los países productores de sustancias naturales, puesto que se evita la conversión de esas materias primas en droga. Además, hay que recordar que los precursores químicos controlados también son necesarios para fabricar drogas de síntesis». Las sustancias químicas catalogadas engloban una serie de productos que se utilizan habitualmente para usos legítimos pero que, debidamente manipuladas, son necesarias para la fabricación de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.