Así lo acordaron el fiscal nacional antimafia de Italia, Pietro Grasso, y los embajadores o representantes diplomáticos de Argentina, Chile, Costa Rica, Colombia, El Salvador, México, República Dominicana y Venezuela.

Todos ellos se reunieron en Roma por iniciativa del Gobierno colombiano a través de su sede diplomática en Roma.

En la cita «se sentaron las bases para una cooperación muy útil para Italia y América Latina en el combate al narcotráfico», sobre todo para agilizar el intercambio de información judicial entre ambas partes ante las diferencias existentes en las legislaciones de cada nación, declaró Grasso a los periodistas.

La idea es facilitar el trabajo de las autoridades de los diversos países en la lucha contra las drogas, de modo que se puedan comunicar directamente sin tener que pasar por los ministerios de Relaciones Exteriores, como ocurre en la actualidad en la mayoría de los casos, precisó Grasso.

El embajador colombiano en Italia, Sabas Pretelt de la Vega, dijo que el objetivo de la reunión fue impulsar la responsabilidad compartida en la lucha contra el narcotráfico entre países productores de drogas y los consumidores.

Según Pretelt de la Vega, que hasta hace unos meses era ministro del Interior y Justicia de Colombia, este mayor acercamiento con Italia para combatir los estupefacientes se debe a que es, junto a España, Reino Unido y Holanda, uno de los países europeos donde más se consume drogas.

Grasso mencionó a Colombia, Perú y Venezuela como los principales puntos de origen de la cocaína que se vende en Europa, y señaló contactos entre narcotraficantes latinoamericanos, sobre todo colombianos, con la mafia italiana ‘Ndrangheta (que actúa en la región sureña de Calabria) para la distribución de drogas.

Otro de los puntos estudiados en la reunión fue el lanzamiento de campañas de prevención destinadas a los jóvenes para advertirles de los problemas que causan las drogas.

Según el fiscal italiano, el consumo de drogas y en especial cocaína entre europeos de 16 a 24 años aumentó un 22 por ciento en la última década.

Grasso se mostró contrario a legalizar las drogas, al considerar que experiencias de este tipo en países como Holanda no han colaborado a disminuir el consumo porque siempre existe un mercado negro.

Dijo también que la legalización de las drogas encierra un problema ético porque no se puede favorecer el consumo de algo que ‘destruye a la humanidad’.

En la reunión, celebrada en la sede del Instituto Italo-Latinoamericano (Iila), participaron, además de Grasso y Pretelt de la Vega, los embajadores de México, Rafael Tovar; Chile, Gabriel Valdés; Argentina, Victorio Taccetti; El Salvador, José Roberto Andino, y República Dominicana, Ana Silvia Reynosa.

También estuvieron presentes la encargada de negocios de la embajada de Venezuela, Adriana Goltberg; el cónsul general de Costa Rica, Guillermo Rojas, y el secretario general del Iila, Paolo Bruni.