El humo de segunda mano es un mal sobradamente conocido. Se trata del humo del tabaco consumido por otra persona, pero que se inhala involuntariamente al estar cerca de la misma por parte de un individuo no fumador. Dicho humo, a pesar de no tratarse de un consumo directo de tabaco, sí ha demostrado diversos perjuicios para la salud.

Existe otro problema de salud pública menos conocido, pero con daños sanitarios y económicos perfectamente cuantificables: la «bebida de segunda mano» o «alcohol de segunda mano». Esto no significa que se consuma alcohol de otros, o que dicho alcohol acabe de alguna forma en el sistema sanguíneo de un individuo diferente al consumidor inicial. Se trata de algo mucho más indirecto, pero que con el paso de los años ha ido ganándose un lugar como problema de salud pública.

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