Con la información basada en la evidencia, expresada en un lenguaje claro y sin perder un ápice de rigor científico, se pretende mejorar los conocimientos que los ciudadanos tienen sobre las drogas «para destruir mitos y creencias erróneas sobre estas sustancias que colaboran a mantener hábitos en absoluto saludables», ha explicado el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos.

Por ejemplo, que mantener relaciones sexuales bajo los efectos de la cocaína son más satisfactorias, lo que no sólo no es cierto sino que su consumo habitual, además de disminuir el deseo sexual, ocasiona problemas de erección y eyaculación en los hombres, pudiendo desembocar en impotencia e infertilidad.

«Estas falsas creencias apoyan muchas de las motivaciones para el inicio del consumo y muchas de las razones que abonan el mantenimiento de conductas o hábitos nocivos», ha señalado Martínez Olmos durante la presentación de esta iniciativa ante representantes de todas las entidades colaboradoras.

Para que llegue a un mayor número de personas, se ha elegido para su distribución los lugares más frecuentados por los ciudadanos, como las oficinas de Tráfico y Correos, estaciones de servicio, farmacias, las tiendas de los aeropuertos, los grandes almacenes y centros comerciales, además de organizaciones vinculadas a la lucha contra la droga y de padres.

En España, las drogas están vinculadas a una cultura del ocio y son aceptadas como parte de la diversión, por lo que el consumidor es generalmente una persona integrada en la sociedad y con «poca percepción del riesgo», ha advertido el responsable de Sanidad.

Con la guía se quiere reconocer su existencia, señalar sus límites y adoptar las decisiones para buscar una solución «sin recurrir a alarmismos estériles, ni a moralinas hipócritas».

Según el secretario general de Sanidad, los principales objetivos de la guía son familiarizar a la población «con un asunto que es de todos», ayudar a los padres a entender cómo se produce el fenómeno y cuáles son sus efectos para que puedan transmitirlo a sus hijos y facilitar a los jóvenes que consumen en momentos de ocio la información para sean conscientes del riesgo que asumen.

«No se controla la droga, hay un momento en que se pierde el control», ha concluido Martínez Olmos.