El objetivo es claro: conseguir la rehabilitación de aquellas personas que llamaron a su puerta sumidas en alguna dependencia. Daba igual cocaína que alcohol que ludopatía. Al echar la vista atrás y hacer memoria, Proyecto Hombre de Cantabria puede dar datos que son el mejor apoyo para continuar con la actividad: desde el año de la fundación, en 1992, se ha logrado dar el alta terapéutica, «rehabilitar» a 220 personas, 11 en el ejercicio de 2008. Un «visto bueno» obtenido tras pasar por todos los programas de rehabilitación y reinserción, que el pasado año contaron con la ayuda de la puesta en marcha de la Escuela de Padres y Madres.

A grandes rasgos, ése es el gran dato que aporta la Memoria de Actividad de Proyecto Hombre, dada a conocer esta misma semana. Precisamente, la más importante novedad que se incluye en la misma es la participación de 55 personas en la escuela de formación de padres y madres, así como la puesta en marcha en el centro penitenciario de El Dueso de un programa específico para la población reclusa dirigido a internos implicados en delitos relacionados/vinculados al consumo de alcohol. Un trabajo de prevención en el que han sido asistidos 16 presos de la cárcel de Santoña.

Para hacer realidad su trabajo asistencial y de reinserción, Proyecto Hombre invirtió en 2008 más de 323.000 euros, una cifra de gasto que fue sufragada gracias a aportaciones públicas (partidas económicas directas y convenios), entregas de familias y donativos.

Durante 2008, la memoria de la fundación recoge que fueron atendidas 123 personas en su centro de día, mientras que en la llamada Comunidad Terapéutica -que supone un seguimiento permanente de las personas atendidas-, el número de «usuarios» fue de 46, de los que 11 recibieron el «alta» definitiva.

Por programas, Proyecto Hombre atendió en 2008 a 37 consumidores de cocaína, 40 alcohólicos, 26 ludópatas, 87 personas ingresadas en los centros penitenciarios de Santander y Santoña y, por último, otras 27 personas fueron atendidas en la Casa de Apoyo con la cuenta la entidad. Junto a esa actividad directa dirigida a los afectados, la fundación estrenó en 2008 su Escuela de Padres, un nuevo «servicio» que compaginó con los programas ya habituales que versan sobre educación para adultos, educación para la salud, atención a mujeres, atención a familias, atención y formación de voluntariado y atención a adolescentes, jóvenes y centros educativos.

Prevención

En materia de prevención, «Proyecto Hombre» volvió a mostrar una especial sensibilidad en el desarrollo de un programa de formación entre los escolares (para alumnos y familias), concretado en la educación secundaria. En total han participado en esas actividades 925 alumnos, 90 profesores y más de 100 padres de alumnos. Otras actividades puntuales dirigidas a la población escolar supusieron la participación de 133 adolescentes y 35 padres/madres.

A la hora de hacer estadística sobre los «beneficiarios» de las actividades de «Proyecto Hombre», los datos cifran la edad media de las personas que han formado parte de la Comunidad Terapéutica -programa directo de rehabilitación- en los 29 años. Un edad casi idéntica (29,6 años) a la media de las personas que fueron tratadas de su adición a la cocaína y que aumenta y supera los 43 años cuando se trata de establecer el perfil medio de las personas tratadas de su adición al alcohol. En ese «retrato» de la persona atendida en «Proyecto Hombre», destaca que más del 48% son solteros frente a un 24,3% de casados. Del total de los atendidos, un 39,9% confesó que estaba trabajando en el momento de pedir ayuda del centro, un 11,4% cobraba subsidio de paro y un 37,1% estaba en paro sin recibir ninguna ayuda.

Por adición, la mayor parte de los tratados lo son a la cocaína (un 43,9%), mientras que el alcohol ocupa el segundo lugar en esta tabla con un 29%. En cuanto al nivel de estudios alcanzado por los que presentaban alguna adición, el mayor porcentaje, 31,4%, no llega a superar segundo de la ESO y un 22,8% se sitúa en el cuarto año del mismo nivel educativo. Sólo un 7,1% de las personas atendidas tiene estudios universitarios.

Las «cuentas» de proyecto Hombre en 2008 son claras: el déficit que arrastró fue de casi 15.000 euros para un gasto global de 323.000 euros.