Las leyes antitabaco y las campañas educativas contribuyen a «limpiar» el aire que respiramos. Esta es la conclusión de un estudio que publica el número de mayo del «American Journal of Public Health» , que ha observado el impacto de estas medidas en California (EEUU), donde el número de lugares de trabajo libres de tabaco se ha triplicado en una década.

Así, mientras que en 1999 sólo el 93% estaba libre de humo, nueve años antes la proporción era mucho menor: en 1990 sólo el 35% de los lugares de trabajo no estaba contaminado.

A lo largo de esta década mucha gente también ha dejado de fumar en sus hogares: mientras que en 1992 sólo un 38% de las casas no estaba «ahumado», en 1999 la cantidad había ascendido al 74%. Asimismo, casi la mitad de los fumadores reconoció que no consumía tabaco en su hogar.

La directora de esta investigación —Elizabeth Gilpin, de la Universidad de California en San Diego— ha señalado que estos hallazgos «indican que una legislación de «aire limpio» combinada con la educación están teniendo gran impacto».

Causas

A partir de 1994, California comenzó a introducir paulatinamente en su legislación la prohibición de fumar en los lugares de trabajo cerrados.

Gilpin y sus colegas añaden que la reducción del cosumo de tabaco se debe, fundamentalmente, al incremento de la concienciación pública acerca de los riesgos del fumador pasivo.

Los autores sostienen que el mejor método para cambiar los comportamientos de los fumadores son los programas educativos dirigidos a determinados grupos de comunicación y las campañas de concienciación por parte de los medios.

«Educar a la gente continúa siendo el método más eficaz para mantener los lugares y trabajos de California libres de tabaco», precisa Gilpin.

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