Tres de cada diez niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad se convierten en drogadictos al llegar a la primera etapa de su juventud, según informó el jefe de la Unidad de Neuropediatría del Hospital Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), Dr. Josep Artigas.

Esta cifra es destacable si se tiene en cuenta que en el resto de población que no sufre este trastorno o que durante la etapa infantil ha sido tratado de forma adecuada la incidencia de drogadicción alcanza a un 9% de las personas, explicó este especialista.

La mayoría de estos niños acaban en el mundo de las drogas o de la delincuencia por «el fracaso escolar que les lleva» el hecho de sufrir el trastorno de hiperactividad y déficit de atención y los problemas de «relación que tienen con los compañeros y los padres», añadió.

Uno de cada 20 niños presenta este trastorno. «Tienen una gran dificultad para concentrarse, se mueven constantemente y no pueden controlar sus impulsos. Tienen problemas de aprendizaje, una baja autoestima y una falta de seguridad», según el Dr. Artigas.

En la mayoría de ocasiones es el profesor quien detecta este tipo de trastorno. «No aprenden bien a leer ni a escribir, se comportan como rebeldes porque no pueden controlarse, les cuesta seguir las normas en clase, se levantan de la silla y explican chistes cuando no toca», aseguró.

A pesar de que dentro de la clase pueden tener el apoyo de sus compañeros, no tienen amigos fuera del aula. «Nadie quiere jugar con ellos porque distorsionan las normas del juego», señaló el jefe de Neuropediatría del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, Dr. José Luis Herranz.

Aunque un buen entorno familiar puede apaciguar este trastorno, que todavía está poco detectado, tiene un origen hereditario y biológico. «Hay un trastorno en determinados circuitos del cerebro», lo que «puede compensarse con medicación» y «tratamiento psicopedagógico», aseguró el Dr. Artigas.

Con la edad, la mitad de estos niños puede llegar a vencer este trastorno intentando controlar la hiperactividad y mejorar su déficit de atención, utilizando «ciertas estrategias como apuntarse las cosas», aseguró Artigas. Sin embargo, el resto lo seguirá sufriendo de adulto.

A pesar de que se detecta cada vez más, muchos profesores, especialistas médicos y familias siguen sin conocer este problema. Ante esta situación, el Dr. Herranz abogó por divulgar este trastorno en las facultades de Magisterio y Pedagogía.

Ante un niño de estas características, los expertos aconsejan a los profesores que utilicen trucos sencillos para intentar controlarlos como tenerlos sentados cerca de su mesa, magnificarle la tarea bien hecha o nombrarles su secretario.

A raíz de esta misma alteración, más de la mitad de estos niños puede llegar a desarrollar trastornos de ansiedad, depresión, dislexia y en algunos casos trastorno bipolar. «Un problema y el otro se potencian», según el Dr. Artigas.

Para debatir sobre este trastorno, Barcelona acogerá durante el mes de marzo dos cursos de formación para neuropediatras y psiquiatras infantiles. La Sociedad Española de Neurología Pediátrica también ha creado una página web (www.trastornohiperactividad.com) sobre esta alteración.