El comité de la agencia federal ha aconsejado que ésta proporcione incentivos –o, incluso, mandatos– para que se investigue sobre la aplicación de fármacos como la morfina en niños. Con esta recomendación, pretenden que se supere la reticencia que hay actualmente entre los profesionales a la hora de prescribir este tipo de analgésicos (que producen un efecto similar al del opio) a la población infantil.

Aunque no está obligada a acatar estas directrices, la FDA suele seguirlas. Además, el organismo ya ha tomado decisiones similares, ordenando a las farmacéuticas que prueben en niños otros fármacos comunes. A cambio de realizar este tipo de investigaciones, la agencia puede «recompensar» a los fabricantes alargando seis meses más su exclusividad para comercializar el tratamiento.

Expertos

Esta recomendación se ha basado en el testimonio de numerosos expertos, que denuncian que, en muchas ocasiones, no se trata el dolor infantil. Cada vez hay un mayor consenso acerca de que el dolor debe paliarse y, según los especialistas, los opiáceos son una opción legítima.

Aunque en las últimas décadas han resurgido las terapias con analgésicos como la morfina, los menores han recibido escasos tratamientos debido a las mismas barreras que anteriormente dificultaban su administración a los adultos, explica Debra Friedman, del Hospital infantil de la Universidad de Washington (EEUU).

En contra

Sin embargo, otros expertos insisten en los peligros de estos fármacos. «Veo en las terapias con opiáceos una propuesta prometedora, pero también supone riesgos sustanciales», sostiene Russell Portenoy, del Centro Médico Beth Israel (EEUU).

Según este especialista en tratamientos del dolor, aún existen preocupaciones acerca de la dependencia y abuso de opiáceos, por lo que no todos los pacientes pueden recibir estos fármacos.

Sin embargo, el panel de expertos de la FDA concluye que las investigaciones deben realizarse y, de este modo, determinar qué tipo de pacientes y qué dosis son las adecuadas para tratar el dolor infantil.