“¿Por qué no bebes (alcohol)?”. O lo que es lo mismo: si todo el mundo es así, por qué tú no. Y es que apuntar en la sien con esta pregunta, que exige explicaciones, es propio de todo régimen instaurado sobre una norma que señala a quien se sale de ella. Los regímenes se encargan de borrar la memoria histórica para preservar su totalitarismo y que ante la falta de autocrítica la pregunta “¿por qué todo el mundo es así o lo hace?” brille por su ausencia.

Las y los apologetas se sirven de argumentos fundamentados en el pensamiento único, para defender su status quo. Ejemplo de ello es la manida frase de que la homosexualidad es antinatural o que es necesario comer carne para disponer de la vitamina B12. Así defienden a ultranza la heteronorma o el especismo, a pesar de que dichos argumentos han sido ampliamente desarticulados. Lo mismo sucede con las y los beodos: “el alcohol existe desde los inicios de la humanidad”. Cierto, como también existía el patriarcado y el especismo. Defender una cosa por su tradición histórica es retrógrado, y una imitación irreflexiva sin ética alguna. Pues así mismo podría defenderse la fiesta de Lekeitio donde se cuelgan de gansos previamente sacrificados para ello, hasta arrancarles el cuello, o el Alarde de Hondarribia donde se prohíbe desfilar a las mujeres.

 

Breve repaso histórico sobre la alcoholización de masas

Las borracheras frecuentes de jueves a domingo o la cultura de la taberna no es algo que haya existido siempre ni ha tenido la aceptación social que hoy tiene.

Las bebidas fermentadas existen desde los albores de las primeras civilizaciones agrícolas, sin embargo, su uso se ha ido desvirtualizando.

La génesis del alcohol tuvo lugar en el excedente de frutas y cereales, el cual era transformado en bebidas fermentadas para no desperdiciarse y, de paso, lograr una mayor conservación, siendo el hidromiel la primera en elaborarse. Las bebidas fermentadas (con pocos grados de alcohol) eran usadas por la élite en ritos litúrgicos y como medicina. Estos fermentados eran considerados alimento; un ingrediente de la dieta ingerido en pequeñas cantidades y como acompañamiento de alimentos sólidos, no como vehículo de embriaguez. Además tenían un uso lúdico y relacional en las fiestas agrícolas, de carácter extraordinario, celebradas por los cambios de ciclo anuales o hitos históricos. Estas fiestas populares eran un espacio para la convivencia, la cohesión y el refuerzo de la identidad grupal. También cumplían la función ritualística de renovación y purificación, incluso de mediación y resolución de los conflictos.

El exceso libatorio, la difusión de la vid y la cultura de las tabernas proviene de los césares romanos. A las legiones romanas, al igual que a las griegas, se les proporcionaba vino y cerveza para que soportasen las penalidades de las largas travesías y, a su vez, se envalentonasen para el combate. Fue en el Imperio romano donde el vino se hizo popular, pasando a estar al alcance de todas las clases sociales, desde los aristócratas hasta las y los esclavos. De esta democratización de su consumo surgieron las tabernas romanas -que precedieron a los actuales bares- llamadas thermopolias y cauponae.

En la Edad Media tuvo comienzo en los Monasterios la destilación de las bebidas, cuya finalidad era la búsqueda de brebajes medicinales. A estos alcoholes se los llamaba bebidas espirituosas (aqua vitae) por el vapor que emanaban en el proceso y por sus finalidades terapéuticas. De esta manera, el alcohol era utilizado como reconstituyente y disolvente de otras sustancias con propiedades curativas.

De la maceración con frutas y hierbas, para tapar el fuerte olor y sabor de los alcoholes destilados, surgieron los licores. La introducción de los destilados propició el inicio de la comercialización del alcohol y su posterior masificación con el auge de la revolución industrial. Hasta entonces cada país tenía sus patrones de uso. En el área mediterránea, sobre todo en las zonas rurales, el alcohol seguía siendo un complemento calórico con carácter alimenticio. Fueron diversos hitos históricos los que desencadenaron la unificación del uso abusivo hacia el alcohol:

  • El aumento del consumo mundial del alcohol tras la Segunda Guerra Mundial, ya que se proporcionaban bebidas etílicas a las tropas para infundirles valor, lo cual formó una generación de alcohólicos.
  • El uso del alcohol como arma química en la colonización de Abya Yala (1). Las potencias coloniales se servieron del alcohol para someter a los pueblos indígenas y llevar acabo el genocidio étnico. De esta manera, la dipsomanía de esos territorios, es una herencia de los colonos.
  • La instauración de la sociedad de consumo y la adopción de las formas de beber anglosajonas. Con la globalización el consumo de alcohol dejó de ser un hábito alimenticio, pasando a estar circunscrito al ocio industrial capitalista. De esta forma, se normalizó la ingesta inmoderada de bebidas etílicas, siendo consumidas grandes cantidades en breves periodos de tiempo.

 

La lucha antialcohólica

El consumo de alcohol como sustancia embriagante no fue visto con buenos ojos hasta hace bien poco. En sociedades rurales donde el trabajo manual era duro y físicamente exigente, la borrachera era incompatible con la faena a realizar en el día posterior a la fiesta popular. Las tabernas eran consideradas lugares de extravío y mala vida. Embriagarse una sola vez llevaba a perder el respeto y el trato de los iguales e incluso la amistad. Este ostracismo era una norma tácita que mantenía a raya a quienes, como se decía entonces, “no saben beber”, esto es, se emborrachaban.

En la primera mitad del siglo XX, el movimiento obrero y sindical del Estado español encabezaron la lucha contra el alcoholismo y la costumbre de matar el ocio en la taberna, ya que entendían que este hábito era inducido por la burguesía para oprimir, explotar y desmovilizar al proletariado.

Durante la Guerra Civil, José Millán-Astray y Francisco Franco, declarado abiertamente abstemio, prohibieron el alcohol en la Legión al considerarlo un veneno que fomentaba las deserciones y la indisciplina.

Para el anarquismo las bebidas alcohólicas también eran consideradas un veneno que embotaba la conciencia de los trabajadores, alejándoles de la revolución. Y se pensaba que el vicio era “de origen y promoción puramente fascista y clerical, hace desgastar las energías de los luchadores y provoca escándalo entre aquellos que quieren ganar la guerra y hacerla revolucionaria”.

El alcohol era considerado un producto y sostén del régimen capitalista que hacía peligrar la revolución, al consumirse como evasión de las miserias del capitalismo y como salida a la lamentable situación del obrero. De igual manera se concebían los bares, cafés y cabarets empapelados con carteles que decían «el bar anquilosa, es el vivero de la chulería» y «la taberna atrofia y degenera el espíritu combativo».

Y una vez recuperada la memoria histórica sobre la instauración del régimen “alcoholcentrista”, la gente que consume alcohol podría preguntarse por qué bebe como todo el mundo, en vez de preguntar -una y otra vez- a la gente abstemia sobre sus motivos para no hacerlo.

 

(1)

Abya Yala es el nombre utilizado por los pueblos originarios para referirse al continente ancestral antes de su colonización, en oposición al italianismo o nombre extranjero «América»

Bibliografía:

  • Lázaro, M; Cortés, M. (2005). Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939). Proyecto Hombre: revista de la Asociación Proyecto Hombre.
  • Rodrigo Mora, F (2014). Borracheras no. Pasado, presente y futuro del rechazo a la alcoholización. Felix Rodrigo Mora. Editorial: Grupo antimilitarista tortugaRubio Valladolid, G; Santo-Domingo Carrasco, J. (2004). Todo sobre las drogas: información objetiva para decidir y prevenir. Ediciones Martínez Roca.
  • San José Alonso, P. (2016). El opio del pueblo. Crítica al modelo de ocio y fiesta en nuestra sociedad. Editorial: Grup antimilitarista tortuga