Los días 16 y 17 de abril de 2003 en Viena, la Comisión de Estupefacientes de la ONU dedicará un segmento ministerial a
“examinar los avances alcanzados y los obstáculos encontrados” en las
medidas de control de drogas durante los últimos cinco años. Se
trata de la revisión de mitad de período de los objetivos y metas de
la Sesión Especial de 1988 de la Asamblea General de Naciones Unidas
(UNGASS, siglas en inglés) sobre el problema mundial de las drogas.
En ella, la comunidad internacional se comprometió a “eliminar o
reducir considerablemente el cultivo ilícito del arbusto de coca, la
planta de cannabis y la adormidera para el año 2008” y a “lograr
resultados importantes y mensurables en la esfera de la reducción de
la demanda”.

El Transnational Institute (TNI) ha preparado un informe especial
para este evento. En “Agenda para Viena – Cambio de rumbo”, el TNI
repasa los compromisos poco realistas adoptados en la UNGASS y
destaca la obstinación con la que se eluden las preguntas fundamentales necesarias para realizar una auténtica valoración sobre
la eficacia del enfoque actual en materia de control de drogas. El
informe no sólo analiza la futura reunión de Viena sino también los
posibles resultados y ofrece recomendaciones para elaborar una agenda
constructiva con la esperanza de contribuir a adoptar un enfoque más
racional, pragmático y humano sobre el problema de las drogas. El
informe hace un llamamiento a favor de que la ONU abra en Viena un
debate sobre drogas más imparcial.

Al repasar los antecedentes de la UNGASS de 1988, se hacen patentes
las limitaciones del funcionamiento racional de la maquinaria de
control de drogas de la ONU. Tras la aparente unanimidad en las
decisiones tomadas en dicha sesión, se esconde un duradero conflicto
en el sistema de la ONU entre las naciones que se aferran al
mantenimiento del statu quo del régimen prohibicionista basado en la
“tolerancia cero” y las que admiten su fracaso y su retórica vacía y
poco realista, que optan por abordar la cuestión desde un enfoque más
racional y pragmático. Es evidente que, en lugar de la supuesta
“mayor convergencia de opiniones”, estamos asistiendo al aumento de
un desacuerdo responsable de un callejón sin salida cuyo escape
debemos hallar lo antes posible.

En su fuero interno, la mayoría de autoridades considera que la
erradicación de las drogas es una meta poco realista y que el régimen
actual carece de la eficacia necesaria. Pero en cuanto toman asiento
en las salas de conferencias de Viena y Nueva York, se suben al
tren del consenso y la mayoría de los representantes se deja
arrastrar por la retórica habitual. El informe “Cambio de rumbo”
presenta los problemas que plantean la evaluación y el debate
abierto en el seno del sistema de control de drogas de la ONU. Las
opiniones expresadas son un reflejo del diálogo crítico mantenido
durante años entre el TNI y los responsables de políticas de drogas
de todo el mundo. Por lo tanto, cuentan con el respaldo de los
funcionarios y los expertos que trabajan en el campo a los que no se
les ha permitido plantear sus dudas sobre la política actual,
ofrecer sus testimonios y presentar propuestas con las que avanzar.
La revisión de mitad de período debería partir admitiendo que no se
han alcanzado resultados destacables con respecto a los objetivos
para 2008 para “eliminar o reducir significativamente” el cultivo
ilícito de coca, adormidera y cannabis ni la producción de
estimulantes de tipo anfetamínico (EA). La realidad es que, a pesar
de los esfuerzos por reducir los cultivos en los países productores
de coca y de las operaciones de incautación, no se ha logrado
disminuir su producción ni su disponibilidad. Con respecto a la
producción de opio y heroína en todo el mundo, los cálculos apuntan a
una tendencia más fluctuante pero que mantiene una relativa
estabilidad durante la última década. En cuanto a los EA, todo parece
indicar que existe un creciente aumento en la demanda y la oferta.
Los intentos por ocultar todos estos fracasos tras una cortina de
humo, citando las medidas de control tomadas y la descripción de
fluctuaciones locales o temporales en el mercado ilícito, no resultan
nada convincentes. Las posturas que defienden el modelo seguido
durante los últimos 40 años y que abogan por reforzar la aplicación
de la ley, aumentar la cooperación judicial y los esfuerzos de
erradicación, han perdido toda credibilidad. Las estrategias, los
objetivos y las metas adoptados en el pasado deben valorarse
objetivamente para poder determinar la orientación de las políticas
del futuro.

El TNI ofrece en su informe una serie de recomendaciones para la
revisión de mitad de período y para 2003-2007 con la intención de
romper el impasse en cuatro ámbitos fundamentales:

(1) Reducción del daño o del riesgo en el debate de la ONU La ONU
debe aceptar el concepto de la reducción del daño o del riesgo como
una parte lógica del debate sobre política internacional en materia
de drogas. Con respecto a la demanda, se suele coincidir en que se
puede ganar mucho más que simplemente reducir las elevadas cifras.
Incluso las agencias de la ONU como la OMS, ONUSIDA y el PNUFID
emplean el concepto de reducción del daño de manera habitual. Así
pues, ya es hora de que cambie la situación en el ámbito de la
ODC/PNUFID, la Comisión de Estupefacientes y la JIFE, los organismos
que forman el eje del mecanismo de control de drogas de la ONU y que,
hasta el momento, se han negado a usar estos términos al debatir las
políticas.

(2) Mayor margen de maniobra para la oferta La tendencia hacia
políticas más pragmáticas sobre la demanda está ganando terreno. Sin
embargo, durante la última década se ha endurecido el enfoque
represivo en cuanto a la producción. Las convenciones de la ONU
otorgan un limitado margen político con respecto a los cultivos
relacionados con drogas. Las medidas tomadas para la reducción,
además de resultar ineficaces, han causado grandes daños: han avivado
conflictos internos, han extendido la corrupción y la violación de
los derechos humanos, han destruido medios de vida y han degradado el
medioambiente. La economía de las drogas se considera cada vez más
un tema transversal para el que se deben ofrecer respuestas
equilibradas que tengan en cuenta consideraciones políticas en los
campos del desarrollo, los derechos humanos, la resolución y
prevención de conflictos, etc. No obstante, para que la toma de
decisiones sea equilibrada, hay que contar con cierto margen de
maniobra.

(3) Mejoras en el clima del debate Se debe mejorar urgentemente el
clima del debate sobre drogas en el seno de la ONU. Durante décadas,
los problemas surgidos a la hora de desarrollar un discurso común han
conducido a la construcción de una torre de marfil: un entorno libre
de presiones en el que se prohibe la entrada a ciertas ideas y
ciertos términos para facilitar así el consenso. Hay que abrir las
puertas a nuevos aires para mejorar la calidad del debate lo antes
posible. La secretaría de la Comisión de Estupefacientes, el PNUFID y
la JIFE han estado funcionando como sistemas de aire acondicionado,
limitándose a reciclar el aire viciado. Se dedican a filtrar las
opiniones no deseadas y los conceptos que amenazan con hacer aumentar
la presión en el clima del sistema. Es necesario superar esa actitud
temerosa e iniciar un debate imparcial, racional y basado en la
evidencia.

(4) Revisión de las convenciones sobre control de drogas El ministro
de exteriores griego, Papandreou, ha propuesto emprender “una
valoración exhaustiva de los tratados internacionales sobre drogas.
Debemos verificar su eficacia, poner al descubierto sus puntos
débiles y presentar propuestas con miras a encontrar otros métodos
para formular y aplicar las políticas sobre drogas”. Los países
necesitan mayor libertad para experimentar y aplicar enfoques
pragmáticos que la estipulada en las convenciones. El abismo entre la
teoría y la práctica es cada vez mayor y, para acabar con él, habría
que adaptar las convenciones a las necesidades de la política
práctica, no al revés.

En concreto, se podría empezar a trabajar en este sentido con la
creación de un grupo consultivo especial integrado por varias
entidades multilaterales: la Sección de Investigaciones del PNUFID,
el equipo del Informe Mundial sobre Drogas de la ONU, la Comisión de
Expertos de la OMS, la JIFE, el Grupo de Expertos de la CICAD y el
OEDT. Un grupo de este tipo, respaldado por los procedimientos de
consulta procedentes con investigadores, ONG, y representantes de
usuarios y campesinos, ofrece un potencial tremendo. Podría
desempeñar un inestimable papel a la hora de valorar la eficacia de
las políticas actuales, así como analizar – partiendo de la evidencia
y mediante el debate – el curso de las tendencias políticas.
Asimismo, podría formular recomendaciones sobre los cambios que deben
efectuarse en el marco de control de drogas actual.

Los preparativos para la revisión de mitad de período en Viena ya
están en marcha:

El martes 4 de marzo, tendrá lugar una audiencia pública en el
Parlamento Europeo (Sala PHS 4B 01) con el nombre Vienna 2003: Vienna
2003: A Chance for the world – For Another Drug Policy. A partir de
las 9.00, un gran número de expertos en políticas sobre drogas
procedentes de toda Europa presentarán los motivos por los que urge
una reforma en las políticas de drogas y, al mismo tiempo, señalarán
las posibles medidas que podrían tomar los gobiernos europeos para
acometer esta empresa. El objetivo de la campaña consiste en
persuadir a los políticos europeos de la importancia de presentar en
la próxima revisión de Viena una propuesta con la que alcanzar un
nuevo consenso internacional que permita a cada país regular la
producción, la distribución y el consumo de drogas sin tener que
mantener necesariamente la prohibición como base de estas medidas. La
audiencia está organizada por la Coalición Internacional de ONG por
una Política de Drogas Justa y Eficaz (CIO).

Para obtener más información, visite: http://www.vienna2003.org/ o póngase en contacto con: Joep Oomen (tel: + 32 (0)3/237 7436 o (0)499 27 25 36) o con Farid Ghehioueche (tel: + 33 (0) 6 14 81 56 79)

Desde el jueves 6 al sábado 8 de marzo, se celebrará en Atenas, Grecia, una Conferencia de alto nivel sobre drogas. El tema de la conferencia es: “Hacia una política efectiva de drogas: Evidencias científicas, práctica diaria y opciones políticas” y pretende vencer los obstáculos para la implementación de políticas e intervenciones basadas en la evidencia. Uno de los objetivos de la presidencia griega en la Unión Europea que ha organizado la conferencia es
hacer sugerencias para una posición europea en la revisión de mitad
de periodo de Viena.

El miembro del TNI Martín Jelsma hablará en ambas conferencias.
Durante esos días (desde el 3 al 9 de marzo) puede ser localizado en
el +31 (0) 621 535809

El documento de debate del TNI es accesible en inglés y español en:

http://www.tni.org/drugs/reports/debate6s.pdf

Fuente: Virginia Montañés

Drugs and Democracy – Transnational Institute

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Tel.: -31 20 6626608

Fax: -31 20 6757176

E-mail: [email protected]

http://www.tni.org/drogas