El consumo de cannabis tiene multitud de consecuencias negativas sobre todos los individuos y, en especial, sobre los jóvenes. El consumo excesivo en edades tempranas está asociado con síntomas psiquiátricos y deterioro cognitivo, y además, el sistema cannabinoide está implicado en la regulación emocional y en procesos del neurodesarrollo. Del mismo modo es destacable que la depresión mayor es uno de los problemas de salud mental más comunes entre los jóvenes y que el consumo excesivo de cannabis se asocia con una mayor incidencia de depresión.

En un artículo publicado en Octubre del pasado año en Elsevier, se resume un estudio que investiga si la depresión está asociada con un mayor consumo de cannabis entre los jóvenes estadounidenses.

Para ello, se acudió a la base de datos de la Encuesta nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud (NSDUH) obteniendo una muestra de 204.102 datos de sujetos en edades comprendidas entre los 12 y 17 años.

Entre los resultados más destacados del estudio se encuentra que los jóvenes que presentaron depresión el año anterior tenían más del doble de probabilidades de informar sobre el uso de cannabis que aquellos sin depresión (12,86% frente a 6,40%). Otro factor sociodemográfico destacable es que la prevalencia más alta de consumo de cannabis se observó en varones con depresión.

En los datos globales de consumo entre los años 2004 y 2016, se observa un aumento generalizado del consumo de cannabis entre los jóvenes norteamericanos (4,62% en 2004 frente a 5,56% en 2016). Si se atiende a las diferencias entre la presencia o no de sintomatología depresiva, los porcentajes obtenidos son de un 4,28% frente a un 4,71% en el caso de los jóvenes sin depresión y de un 8,45% frente a un 11,65% en jóvenes con depresión.

Acceso al artículo aquí.

Autoría:

Andrea H. Weinberger, Jiaqi Zhu, Joun Lee, Elle Anastasiou, Jan Copeland y Renee D. Goodwin