Se acaba de publicar un estudio cualitativo que analiza las barreras de  acceso a los servicios de reducción de daños de las mujeres que consumen drogas

Redacción – Se estima que en todo el mundo 3,2 millones de mujeres se inyectan drogas, lo que constituye el 20% de todas las personas que se inyectan drogas. Debido a una serie de factores  individuales, sociales y ambientales las mujeres tienen una mayor vulnerabilidad que afectan, entre otras cosas, su capacidad para participar en servicios de promoción de la salud como la reducción de daños.

Harm Reduction Journal acaba de publicar un estudio que ha combinado una revisión narrativa de la literatura sobre las barreras de  acceso a los servicios de reducción de daños de las mujeres que consumen drogas en Europa, 2 grupos focales con mujeres consumidoras vinculadas a Metzineres y 3 entrevistas con informantes clave.

Los resultados mostraron que las mujeres que consumen drogas se enfrentan a múltiples barreras para acceder a los servicios de reducción de daños y que su vinculación con Metzineres había mitigado en cierta medida su impacto aunque continuaban experimentando barreras estructurales para el acceso a los servicios de reducción de daños.Entre las barreras que emergieron se incluye el estigma, la violencia de género y la falta de servicios integrados para abordar ambas problemáticas; la criminalización en forma de barreras legales al acceso, acosos y arrestos por parte de los cuerpos policiales; y la falta de servicios centrados en las necesidades específicas de las mujeres, en particular los servicios de salud sexual y reproductiva y de cuidado de hijos e hijas.

Autoría del articulo:

Sam Shirley-Beavan, , Aura Roig, Naomi Burke-Shyne, Colleen Daniels & Robert Csak

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