Los clubes sociales de cannabis (CSC) son un modelo sin ánimo de lucro de producción y distribución de cannabis entre un circuito cerrado de consumidores de cannabis en edad adulta. Las CSC ahora operan en varios países del mundo, aunque bajo regímenes legales muy diferentes y en diferentes contextos sociopolíticos.

En un artículo publicado en 2017 en la revista International Journal of Drug Policy (Volume 43, May 2017, Pages 44-56) se describe y se compara el marco legal y las prácticas de autorregulación de los clubes sociales de cannabis en tres países (España, Bélgica y Uruguay). El objetivo del análisis comparativo es investigar cómo operan los CSC en cada uno de estos países. Para fomentar las discusiones sobre cómo uno podría regular las CSC para promover los objetivos de salud pública, se concluye el artículo con una discusión sobre el equilibrio entre el control gubernamental adecuado y las competencias autorreguladoras de las CSC.

Los datos utilizados para este análisis provienen de estudios locales realizados de forma independiente por los autores en sus respectivos países. Aunque los diseños particulares de los estudios difieren, los datos en los tres países se recopilaron a través de métodos similares de recopilación de datos: análisis de documentos legales u otros tipos, visitas de campo a los clubes, entrevistas con miembros del personal y análisis de contenido de los medios.

Los resultados del estudio fueron la la identificación de una serie de similitudes y diferencias entre las prácticas de los CSC en los tres países. El registro formal como asociación sin ánimo de lucro parece ser un estándar común entre las CSC. Sin embargo, se encontró una gran variabilidad en términos del tamaño de estas organizaciones. En general, solo los ciudadanos y/o residentes de edad adulta pueden unirse a los CSC, previo pago de una tarifa de membresía. Si bien la producción parece estar guiada por las estimaciones de consumo de los miembros (España y Bélgica) o por el marco legal (Uruguay), los umbrales aplicados por los clubes varían significativamente de un país a otro. Los CSC han desarrollado diferentes arreglos con respecto a la distribución de cannabis a sus miembros. Además, las prácticas de control de calidad siguen siendo un problema en los tres entornos estudiados.

Así, la conclusión del presente estudio comparativo es que algunas de estas prácticas de autorregulación podrían incluirse en la regulación futura de estos servicios de dispensación de cannabis para consumidores activos, mientras que otros aspectos del funcionamiento de los CSC pueden requerir una regulación y monitoreo más formal. Las decisiones sobre este modelo también deben tener en cuenta el contexto local donde han surgido los clubes. Además, la integración de la dispensación de cannabis medicinal dentro de este modelo merece mucha más atención.

Al descubrir las prácticas actuales de los CSC en tres entornos o países clave, este estudio ha contribuido a la comprensión del modelo, que en cierta medida ha sido moldeado por los esfuerzos de autorregulación de los involucrados en el terreno.

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Autoría del artículo científico:

Tom Decorte; Mafalda Pardal; Rosario Queirolo; Maria Fernanda Boidi; Constanza Sánchez Avilés; Òscar Parés Franquero