Soy nueva, y os cuento lo más resumido posible por si alguien me puede echar una mano.
Mi historia es la típica de cualquiera de las que escribimos aqui.En mi caso yo no ntenía ni puñetera idea...quizás porque en mi vida he tenido contacto con ambiente ni gente que consume cocaina.Lo notaba raro, descuidado conmigo, mentiroso...lo normal, vamos.
El caso es que lo ha confesado sin mucho problema, la verdad.Lo mandé al cuerno, me pidió una oportunidad, y en una semana en la que le dije que no lo quería ni ver, se ha ido al médico, al CAD, se ha apuntado al gimnasio, está pendiente de todo, super ordenado con su vida, el trabajo...en fin, igual que al principio, la verdad.
Me ha PEDIDO que le haga test semanales o con la frecuencia que me de la gana, que no le admita ninguna excusa, que necesita saber que le controlo y a su vez que necesita que vuelva a confiar en él...que hace lo que le pida...y de momento lo está haciendo.Lleva unos 15 dias sin tomar nada y dando negativos.
Tanta felicidad me tiene escamada, y más leyendo el foro, la verdad...pero vale, supongamos que es todo asi de bonito.
El problema es que yo estoy con un cabreo, una rabia y un rencor que me va a salir una úlcera, vamos.
De repente cualquier cosa me recuerda todo lo malo (mentiras, *****, engaños...todas sabeis a lo que me refiero) y lo único que tengo ganas es de llamarle y zamparselo a la cara, de decirle "mira, *****, lo que me hiciste"..y me veo como estoy...delgada, descuidada, hecha una pena...llorando de rabia, de pena por mi, de orgullo herido por no no poder mandarle a la mierda, que es lo que se merece (poder puedo...pero tampoco le quiero perder).
El me dice que se lo diga, que él lo aguanta y ya está,que bastante he pasado yo, que le pida todo lo que quiera..pero supongo que no es bueno que si está tan animado y tan optimista con su recuperación (está el tío feliz, no os podeis hacer idea) ponerme a putearle diariamente..porque me estoy dando cuenta que aunque hoy le diga cuatro cosas bien dichas, mañana quiero decirle más, no me quedo tranquila nunca...

Un beso a todas.