Ni videojuegos ni apuestas: los riesgos psicológicos y sociales de las cajas de botín en los videojuegos

Preguntas generales sobre cualquier tipo de adicción
Antonio_Molina
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Ni videojuegos ni apuestas: los riesgos psicológicos y sociales de las cajas de botín en los videojuegos

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Ni videojuegos ni apuestas: los riesgos psicológicos y sociales de las cajas de botín en los videojuegos
Molina-Fernández, A.J., Moreno Martín, F. y Saiz Galdós, J.
Grupo de investigación “Determinantes sociales y culturales de la Salud”, Facultad de Psicología, UCM.


Cuando jugar y apostar dejan de ser categorías separadas
Durante décadas, los videojuegos y los juegos de azar se han considerado actividades claramente diferenciadas. Los primeros se asociaban al entretenimiento, el aprendizaje y la competición; los segundos, al riesgo económico y a la posibilidad de desarrollar conductas adictivas. Sin embargo, la transformación digital del ocio ha ido difuminando progresivamente esta frontera. En los últimos años han aparecido mecanismos de monetización que combinan elementos propios del videojuego con dinámicas psicológicas características de las apuestas (King & Delfabbro, 2018; Zendle et al., 2020). Entre ellos, uno de los más controvertidos es el de las llamadas “cajas de botín” o loot boxes.
Las cajas de botín son recompensas virtuales cuyo contenido permanece oculto hasta el momento de su apertura. El usuario puede obtenerlas jugando, pero en muchos casos también puede adquirirlas mediante dinero real. La incertidumbre sobre el premio obtenido constituye precisamente el núcleo de su atractivo. El jugador sabe que recibirá algo, pero desconoce qué objeto concreto aparecerá y cuál será su valor o rareza (Brooks & Clark, 2019; Drummond & Sauer, 2018; Zendle & Cairns, 2018).
La expansión de este modelo ha generado una intensa preocupación entre investigadores, profesionales de la salud mental y organismos reguladores. ¿Estamos ante una simple mecánica de juego o ante una forma encubierta de apuesta? ¿Qué efectos psicológicos producen estas dinámicas, especialmente entre adolescentes y jóvenes? ¿Existe relación entre el uso de cajas de botín y el desarrollo posterior de problemas asociados al juego de azar? (Drummond & Sauer, 2018; Griffiths, 2018; King & Delfabbro, 2018).
Estas preguntas se encuentran en el centro del proyecto de investigación “ Ni videojuegos ni apuestas: Riesgos psicológicos y sociales de los juegos de caja de botín” (SUBV24/00002 del Dirección General de Ordenación del Juego, Ministerio de Derechos Social, Consumo y Agenda 20230), desarrollado en la Universidad Complutense de Madrid. El proyecto, de ámbito nacional, ha estado liderado por Jesús Saiz Galdós junto con Antonio Jesús Molina Fernández, Florentino Moreno Martín e Iván Sánchez Iglesias. Su objetivo fue analizar los riesgos psicológicos y sociales asociados a estas prácticas híbridas que se sitúan entre el videojuego y las apuestas.
¿Qué son exactamente las cajas de botín?
Las cajas de botín pueden adoptar múltiples formas. En algunos videojuegos aparecen como cofres, sobres, paquetes de cartas, cápsulas o recompensas especiales. Lo que todas tienen en común es la aleatoriedad del resultado.
Cuando un jugador abre una caja puede recibir objetos de distinta rareza: personajes, aspectos visuales (skins), armas, mejoras o elementos decorativos. Algunos premios son muy frecuentes, mientras que otros aparecen con una probabilidad extremadamente baja.
Desde el punto de vista psicológico, este sistema reproduce una dinámica conocida desde hace décadas en el estudio del comportamiento humano: el refuerzo variable. Las recompensas impredecibles generan expectativas intensas y favorecen la repetición de la conducta. El usuario no sabe cuándo llegará el premio deseado, y precisamente esa incertidumbre aumenta su motivación para seguir participando (King & Delfabbro, 2018; Zendle et al., 2020).
Este mecanismo se parece notablemente al funcionamiento de muchas formas de juego de azar. En una máquina tragaperras, por ejemplo, el jugador desconoce cuándo obtendrá un premio. Del mismo modo, quien abre cajas de botín tampoco sabe cuándo aparecerá el objeto raro que busca.
La diferencia fundamental es que, en teoría, las cajas de botín se encuentran integradas en videojuegos y no siempre ofrecen recompensas convertibles directamente en dinero. Sin embargo, diversos especialistas consideran que la semejanza estructural entre ambos sistemas merece una atención especial, sobre todo cuando intervienen menores de edad.
El nacimiento de una zona gris
Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno es que desafía categorías tradicionales. Las cajas de botín no encajan completamente en la definición clásica de videojuego, pero tampoco son idénticas a los juegos de azar convencionales.
Por esta razón, numerosos investigadores hablan de una “zona gris” entre videojuegos ni apuestas. Los usuarios participan en una actividad lúdica que incorpora elementos característicos de las apuestas: incertidumbre, expectativas de recompensa, repetición de intentos y, en ocasiones, desembolso económico (Brooks & Clark, 2019; Li et al., 2019; Zendle & Cairns, 2018, 2019).
Esta hibridación ha dado lugar a un debate internacional sobre cómo deben clasificarse estas prácticas. Algunos países han optado por regular determinadas modalidades de cajas de botín bajo normativas relacionadas con el juego de azar. Otros consideran que todavía no existen suficientes evidencias para equipararlas legalmente a las apuestas.
Más allá de las cuestiones jurídicas, el interés científico radica en comprender cómo experimentan los usuarios estas mecánicas y qué consecuencias pueden derivarse de su uso continuado.
Los mecanismos psicológicos que las hacen atractivas
La popularidad de las cajas de botín no es casual. Su diseño aprovecha procesos psicológicos profundamente arraigados en la toma de decisiones humanas (Brooks & Clark, 2019; Drummond & Sauer, 2018; Griffiths, 2018; King & Delfabbro, 2018).
Uno de ellos es el denominado “sesgo de anticipación”. Antes de abrir una caja, el jugador imagina las posibles recompensas que podría obtener. Esta expectativa genera activación emocional y convierte la apertura en un momento de gran intensidad.
También interviene el llamado “efecto casi acierto”. Cuando el usuario recibe un premio valioso, pero no exactamente el que deseaba, puede experimentar la sensación de estar cerca de conseguirlo. Paradójicamente, esta experiencia suele aumentar el deseo de volver a intentarlo.
Otro factor relevante es la escasez artificial. Muchos videojuegos presentan determinados objetos como extremadamente raros o disponibles durante un tiempo limitado. Esto incrementa la percepción de valor y puede favorecer decisiones impulsivas.
A ello se suma la presión social. En entornos multijugador, poseer determinados objetos exclusivos puede otorgar prestigio, reconocimiento o diferenciación dentro de la comunidad. La recompensa deja entonces de ser únicamente individual y adquiere una dimensión social.
Todos estos mecanismos interactúan entre sí creando experiencias muy atractivas, especialmente para personas jóvenes cuya capacidad de autorregulación todavía se encuentra en desarrollo.
Adolescencia y vulnerabilidad
La preocupación social por las cajas de botín se centra especialmente en adolescentes y jóvenes adultos.
La adolescencia es una etapa caracterizada por una mayor búsqueda de novedades, una elevada sensibilidad a las recompensas y una tendencia a asumir riesgos. Estas características no constituyen necesariamente un problema; forman parte del desarrollo normal. Sin embargo, pueden incrementar la vulnerabilidad frente a sistemas diseñados para captar y mantener la atención.
Además, los menores suelen tener más dificultades para comprender plenamente conceptos probabilísticos complejos. Estimar la probabilidad real de obtener un objeto extremadamente raro puede resultar complicado incluso para muchos adultos.
Cuando estas limitaciones se combinan con estrategias de diseño altamente sofisticadas, surge la preocupación de que algunos usuarios desarrollen patrones de gasto o comportamiento difíciles de controlar.
Por ello, numerosos expertos consideran prioritario investigar de forma rigurosa cómo interactúan los jóvenes con estas mecánicas y cuáles son los factores que incrementan o reducen los riesgos asociados.
El papel de la economía digital
Las cajas de botín no pueden entenderse únicamente desde la psicología. También forman parte de una transformación más amplia de los modelos de negocio digitales.
Tradicionalmente, los videojuegos se adquirían mediante un pago único. En la actualidad, muchas empresas combinan distintos sistemas de monetización: contenidos descargables, pases de temporada, suscripciones y microtransacciones.
Las cajas de botín surgieron como una herramienta especialmente eficaz para generar ingresos recurrentes. En lugar de vender directamente un objeto concreto, ofrecen la posibilidad de obtenerlo mediante un mecanismo aleatorio.
Desde una perspectiva económica, este modelo puede resultar muy rentable. Desde una perspectiva social, plantea interrogantes sobre la protección de los consumidores y la transparencia de las probabilidades ofrecidas.
La investigación académica resulta esencial para aportar evidencias que permitan equilibrar innovación empresarial, sostenibilidad económica y bienestar de los usuarios (Brooks & Clark, 2019; Li et al., 2019; Zendle & Cairns, 2018, 2019).
Riesgos psicológicos potenciales
Aunque no todas las personas que utilizan cajas de botín desarrollan problemas, la literatura científica ha identificado varios riesgos potenciales que justifican su estudio (Brooks & Clark, 2019; Drummond & Sauer, 2018; Li et al., 2019; Zendle & Cairns, 2018, 2019).
Uno de ellos es la pérdida de control sobre el gasto. La suma de pequeñas compras puede alcanzar cantidades importantes sin que el usuario sea plenamente consciente de ello.
Otro riesgo es la normalización de conductas similares a las apuestas. La exposición repetida a sistemas basados en azar podría influir en la percepción del riesgo y en las actitudes hacia otras formas de juego.
También se han señalado posibles efectos emocionales negativos, como frustración, arrepentimiento o malestar cuando los resultados obtenidos no coinciden con las expectativas generadas.
Además, determinadas personas podrían presentar una susceptibilidad mayor debido a factores individuales como impulsividad elevada, dificultades de regulación emocional o antecedentes de conductas problemáticas relacionadas con el juego.
Precisamente por esta diversidad de situaciones resulta imprescindible evitar simplificaciones. El objetivo no es demonizar los videojuegos ni asumir que todas las cajas de botín son necesariamente perjudiciales, sino identificar con precisión qué condiciones aumentan los riesgos y cuáles los reducen.
Más allá del individuo: impactos sociales
Las consecuencias potenciales de las cajas de botín no se limitan al ámbito individual (Brooks & Clark, 2019; Carver & White, 1994; Cyders et al., 2014; Demetrovics et al., 2011; Ferris & Wynne, 2001; Pontes & Griffiths, 2015; Przybylski et al., 2013; Raylu & Oei, 2004; Ryff, 1989; Scheier et al., 1994; Zimet et al., 1988).
Las familias pueden enfrentarse a conflictos derivados de gastos inesperados o del tiempo dedicado a estas actividades. En algunos casos, padres y madres desconocen completamente el funcionamiento de estos sistemas y las posibilidades de compra integradas en los videojuegos.
Asimismo, la creciente presencia de dinámicas basadas en azar dentro de entornos digitales frecuentados por menores plantea cuestiones éticas relacionadas con la protección de la infancia.
Por otro lado, el debate social también afecta a la industria del videojuego. Este sector constituye una de las principales industrias culturales del mundo y genera experiencias educativas, artísticas y recreativas de enorme valor. Sin embargo, determinadas prácticas comerciales pueden influir en la percepción pública del conjunto del sector.
La investigación científica puede contribuir a diferenciar claramente entre modelos de diseño responsables y aquellos que generan riesgos innecesarios para los usuarios (Borja Block et al., 2026a; Borja Block et al., 2026b; Cano-Alcalá et al., 2026; Molina-Fernández, 2024; Molina-Fernández et al., 2023).
La importancia del proyecto de la Universidad Complutense
En este contexto adquiere especial relevancia el proyecto “Ni videojuegos ni apuestas: Riesgos psicológicos y sociales de los juegos de caja de botín” (SUBV24/00002 del Dirección General de Ordenación del Juego, Ministerio de Derechos Social, Consumo y Agenda 20230). La propia denominación del proyecto resulta especialmente significativa. El título subraya que las cajas de botín constituyen un fenómeno que no puede comprenderse plenamente desde las categorías tradicionales de “videojuego” o “juego de azar”. Su estudio exige enfoques interdisciplinarios capaces de integrar conocimientos procedentes de la psicología, la sociología, la comunicación, la economía y las ciencias del comportamiento (Borja Block et al., 2026a; Borja Block et al., 2026b; Cano-Alcalá et al., 2026; Molina-Fernández, 2024; Molina-Fernández et al., 2023).
Este tipo de investigaciones permite generar evidencias rigurosas para orientar decisiones públicas, desarrollar programas preventivos y fomentar prácticas de diseño más responsables (Borja Block et al., 2026a; Borja Block et al., 2026b; Cano-Alcalá et al., 2026; Molina-Fernández, 2024; Molina-Fernández et al., 2023).
Hacia una cultura digital más consciente
El debate sobre las cajas de botín forma parte de una cuestión más amplia: cómo gestionar los riesgos y oportunidades de los entornos digitales contemporáneos.
La tecnología no es intrínsecamente beneficiosa ni perjudicial. Sus efectos dependen de cómo se diseña, se regula y se utiliza. Los videojuegos pueden promover creatividad, cooperación, aprendizaje y socialización. Al mismo tiempo, determinadas características de diseño pueden generar problemas cuando explotan vulnerabilidades psicológicas de manera excesiva.
Por ello, la respuesta más eficaz probablemente no consista en prohibiciones generalizadas ni en una confianza absoluta en la autorregulación del mercado. Lo más razonable parece avanzar hacia modelos basados en evidencia científica, transparencia y educación digital.
Los usuarios necesitan comprender cómo funcionan estos sistemas. Las familias requieren herramientas para acompañar a los menores. Las instituciones deben disponer de datos fiables para elaborar políticas públicas. Y la industria puede beneficiarse de orientaciones que permitan compatibilizar innovación y responsabilidad social (Borja Block et al., 2026a; Borja Block et al., 2026b; Cano-Alcalá et al., 2026; Molina-Fernández, 2024; Molina-Fernández et al., 2023).
Conclusión
Las cajas de botín representan uno de los fenómenos más complejos y debatidos del ecosistema digital contemporáneo. Situadas en la frontera entre el entretenimiento interactivo y las dinámicas propias de las apuestas, desafían categorías tradicionales y obligan a replantear conceptos que durante mucho tiempo parecían claramente definidos.
Su capacidad para generar expectativas, estimular la repetición de conductas y movilizar importantes recursos económicos ha despertado el interés de investigadores de todo el mundo. Sin embargo, todavía existen numerosas preguntas abiertas sobre sus efectos psicológicos y sociales, especialmente entre los usuarios más jóvenes.
En este escenario, el proyecto “Ni videojuegos ni apuestas: riesgos psicológicos y sociales de los juegos de caja de botín” constituye una contribución relevante al conocimiento científico del fenómeno. Al estudiar rigurosamente estas prácticas híbridas, la investigación desarrollada en la Universidad Complutense de Madrid ayuda a comprender mejor cómo interactúan las personas con los nuevos modelos de ocio digital y cuáles son las implicaciones que pueden derivarse de ellos.
La creciente convergencia entre videojuegos, economía digital y mecanismos de recompensa aleatoria convierte esta línea de investigación en un ámbito estratégico para el futuro. Comprender estas dinámicas no solo permitirá prevenir posibles problemas, sino también promover entornos digitales más transparentes, responsables y respetuosos con el bienestar de los usuarios.


Referencias
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Borja Block, R., Moreno Martín, F., Molina-Fernández, A.J., Cano Alcalá, N. and Saiz Galdós, J (2026b). From Isolated Openings to Streaks: A Sequential Observational Study of Loot Box Openings in Livestreamed SPAM NO. Frontiers in Public Health (in press).
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