Un estudio llevado a cabo por los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH en sus siglas en inglés) ha concluido que ofrecer un tratamiento escalonado frente al alcoholismo integrado en clínicas de atención del VIH lograría buenos niveles de control del consumo de alcohol.

En EE UU, país en el que se llevó a cabo el estudio, se calcula que entre un 8% y un 42% de las personas con el VIH manifiestan un consumo elevado de alcohol. Esta circunstancia incrementa la probabilidad de que tengan lugar prácticas de riesgo de transmisión del VIH, además de dificultar la adherencia al tratamiento antirretroviral (y, por ende, el control del VIH) y acelerar la progresión de la infección. Igual que sucede con la población general, muchas personas con el VIH no son conscientes de mantener un consumo elevado de alcohol, por lo que no buscan apoyo o tratamiento. Además, muchos médicos especialistas en el VIH no valoran el consumo de alcohol en sus visitas y desconocen la efectividad de las intervenciones farmacológicas y/o de enfoque psicosocial.

Partiendo de los antecedentes que sentaron estudios previos en el caso del consumo de opioides –que evidenciaron que integrar el tratamiento de la dependencia de opioides en las clínicas de atención del VIH mejoraba los resultados clínicos de los pacientes frente a ambas condiciones – los autores del presente estudio trataron de utilizar un modelo similar para abordar el consumo elevado de alcohol en personas con el VIH.

Los investigadores diseñaron un ensayo clínico con distribución aleatoria de 128 personas con el VIH y diagnóstico de trastorno por uso de alcohol. Todos los participantes provenían de cinco clínicas de atención del VIH de veteranos del ejército estadounidense.

La herramienta para el tratamiento del alcoholismo utilizada en el estudio fue el tratamiento escalonado e integrado del alcoholismo (ISAT, en sus siglas en inglés), que incluye una intensificación del tratamiento por pasos hasta que se logra el control del consumo de alcohol .

Los participantes del grupo con ISAT iniciaron el tratamiento en la propia clínica del VIH, que contó con el apoyo de un psiquiatra experto en adicciones, la persona encargada de proporcionar el tratamiento farmacológico frente al trastorno por uso de alcohol. Si el primer paso, principalmente farmacológico, no lograba controlar el consumo, el siguiente paso era añadir una terapia conductual para potenciar la motivación del paciente y proporcionar habilidades para el manejo de situaciones con alto riesgo de consumo de alcohol. Si tras este paso los participantes seguían manifestando haber consumido 4 bebidas alcohólicas en un día (5 si eran hombres) a lo largo de las dos semanas previas a la nueva visita, los participantes llegaban al último paso del algoritmo de tratamiento, que consistía en ser derivados a una unidad especializada en adicciones.

Los participantes del grupo control recibieron el tratamiento rutinario, que consistía en preguntar al paciente sobre su consumo de alcohol, realizar una breve intervención y derivarlo a la unidad especializada en adicciones para el inicio del tratamiento.

Transcurridos seis meses desde el inicio del estudio, ambos grupos mostraron una reducción del consumo de alcohol, sin diferencias significativas. A partir de ese momento todos los participantes siguieron el protocolo que inicialmente seguía el grupo control. De forma destacable, a los 12 meses de seguimiento sí se observaron diferencias significativas: las personas que inicialmente recibieron ISAT reportaron un consumo de alcohol en los días en que los que lo consumían significativamente inferior al de las personas del grupo control, así como un porcentaje de días de abstinencia significativamente superior al de los controles El porcentaje de personas con cero días de consumo excesivo de alcohol también fue mayor en el grupo con ISAT .

Los resultados del presente estudio muestran que integrar la atención especializada del trastorno por uso de alcohol en las unidades especializadas en VIH puede mejorar el manejo de esta patología entre las personas con el VIH. El enfoque por pasos permite un grado de intervención proporcional a las necesidades de cada paciente, lo cual reduce la percepción de “sobretratamiento” que podría alejar a algunas personas de las visitas de seguimiento y, por tanto, de un adecuado control del VIH y/o del trastorno por uso de alcohol.

Referencia: Edelman EJ, Maisto SA, Hansen NB, et al. Integrated stepped alcohol treatment for patients with HIV and alcohol use disorder: a randomised controlled trial. Lancet HIV. 2019 May 17. pii: S2352-3018(19)30076-1. doi: 10.1016/S2352-3018(19)30076-1. [Epub ahead of print]

Nota: artículo original publicado en gtt-vih.org