El Ejecutivo ha aprobado un Plan de Acción sobre Adicciones, con vigencia hasta 2020, que incluye por primera vez las denominadas adicciones sin sustancias o conductuales. La delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí, habla con este diario sobre el abuso de internet, el móvil y también sobre el juego, online y presencial.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en 1982, Martí ha dedicado su vida profesional a la lucha contra las adicciones. Especialista en Psicología Clínica, antes de acceder a su actual cargo estuvo tres años como directora territorial de Sanidad en la provincia de Castellón.

El plan incorpora la prevención ambiental. ¿Hasta ahora no se tenía en cuenta?
Siempre se ha tenido en cuenta. Pero ahora hay estudios muy interesantes, avalados por el Plan Nacional, sobre cómo todo el campo visual que abarcan tanto el menor como los adultos, porque también tenemos que hablar de la reducción del daño en ellos, está teniendo un impacto constante en la normalización de consumos que no son tan normales. Las plazas a las que llevamos a los niños, la cartelería, la publicidad, esas botellas que pueden ser habituales en un momento determinado… El entorno nos afecta a la hora de iniciar los consumos o de mantenernos en ellos.

También contempla incluir la perspectiva de género en todos los niveles del proceso asistencial.
Tenemos que adaptar toda la red a la asistencia en género, especialmente aquellas necesidades que tiene la mujer adicta y que son diferentes a las del hombre. Durante muchos años hemos hecho el mismo tipo de tratamiento y tienen diferencias muy importantes. Hay situaciones muy especiales en la mujer, como su dependencia afectiva, que si no son tratadas nos van a dificultar mucho una buena evolución. Incluso también el maltrato que sufre muchas veces la mujer adicta porque no se ve de la misma manera, ni en su entorno ni en la sociedad, la adicción de un hombre que la de una mujer.

¿Existe aún esa percepción diferente?
Sí. Se culpa mucho más a la mujer. Y muchas vienen de maltratos o están en relaciones maltratantes.

¿Tienen más dificultad para acceder a los tratamientos y a la inserción social?
Hay más dificultad porque la mujer adicta tiene mucha más vergüenza de reconocer públicamente esa adicción. Hay trastornos muy estigmatizados y estamos trabajando para que las mujeres entendamos que podemos tener enfermedades y problemas como cualquier otro y que vamos a ser atendidas con toda la normalidad y respeto.

¿Qué otros objetivos se persiguen?
Otro de los puntos es que tenemos una población muy envejecida, en concreto con el tema de la adicción a opiáceos. Es una epidemia que vivimos en los 80 y hoy tenemos a todas esas personas, dependientes de heroína, que tienen pluripatologías, que están manteniendo unos controles pero que siguen con consumos. Tenemos que ver qué recursos asistenciales o residenciales organizamos para ellas. Es la primera vez que nos vamos a encontrar con esta situación, en España y en Europa. Otro de los temas importantes es el de la sobredosis que se puede producir en personas que llevan tiempo en prisión y que salen. Y también vamos a trabajar con las comunidades en establecer protocolos para el abordaje, desde la atención primaria y la especializada, de los psicofármacos. Detectamos en las encuestas que hay un consumo, sobre todo en mujeres de 40 a 60 años, prescrito en su gran mayoría por el médico y con cierto control, pero tenemos que tener ofrecer alternativas a esta medicación y evitar que se cronifique el consumo.

La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí, en su despacho.

La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí, en su despacho.

¿Por qué se han incluido las adicciones sin sustancia o conductuales?
Es el fenómeno de los últimos años, muy generalizado en toda la sociedad y todas las edades. Tiene una repercusión importante en la salud mental porque crea un estado de ansiedad. Le envías un mensaje a alguien con quien tienes una implicación emocional y controlas si lo ha recibido, si lo ha leído, si se ha conectado y a ti no te ha contestado… El tema del silencio, de quedarnos en una parada o ir en metro y utilizar esos momentos para la observación, que relaja, lo hemos perdido. Ahora los sobresaltos son continuos. Son conductas que crean adicción por el grado de estimulación. El cuerpo reacciona en muchos casos de la misma manera que lo hace ante la cocaína, la heroína…

¿Cómo se puede detectar que se están sobrepasando los límites?
De lo primero que nos vamos a ir dando cuenta, tanto en nuestros hijos como en nosotros mismos, es de cuántas horas estamos conectados a internet, pendientes del móvil, de que cuando no lo tienes o no estás conectado hay una alteración, sientes que algo te falta, de que no te relacionas, no haces deporte… Todo lo que tenemos en nuestro entorno es bueno en su medida. Siempre que sea todo. Si me centro solo en una cosa y voy desplazando lo demás es cuando hay una dependencia.

¿Se va a regular el juego online y su publicidad?
Sí. Ya se está haciendo. Hay un real decreto que en principio tendría que salir no muy tarde. El juego online es competencia de la Dirección General de Regulación del Juego del Ministerio de Hacienda, con el que tenemos una relación muy fluida, porque nosotros tenemos los datos, el conocimiento de la repercusión que tiene en la población. Están haciendo un decreto de regulación del juego online y de su publicidad. Se tiene que regular también cómo están funcionando esas empresas en nuestro territorio. Intervenimos nosotros y otras administraciones, así como asociaciones de afectados a las que se está teniendo en cuenta.

¿Qué líneas seguirá ese real decreto?
Puedo avanzar poco porque es competencia de Hacienda pero en estos casos siempre vamos a regular los horarios de los anuncios. Hay que regular cosas tan básicas como esas y sé que lo están considerando.

No hay una estadística que recoja cuánta gente es adicta a jugar dinero online ni presencial.
El tema de las adicciones está cambiando y tenemos que ir continuamente detectando y creando los recursos para tener una línea de estudio de cuál es la repercusión de manera objetiva, con números, para, sobre eso, hacer las estrategias. En este caso estamos trabajando con indicadores para llevar a las comunidades y que puedan darnos el número de personas que van a tratamiento. Esa ya es una primera manera de saber qué repercusión tiene en la población. Son indicadores que vamos viendo según la necesidad.

También están proliferando las casas de apuestas. Competen a las comunidades, pero ¿el Estado va a hacer algo?
Sí. Desde que empecé en el cargo en julio hemos tenido dos comisiones interterritoriales, a las que vienen los responsables de adicciones autonómicos. Llevábamos este punto y se acordó hacer un mapa por comunidades de qué legislación hay. Con ese mapeo veremos cómo podemos unificar la regulación de las casas de apuestas, desde aquellas mucho más protectoras para la población. Hay comunidades que tienen muy poca regulación. Vamos viendo cuál es la mejor para ir copiando el resto. Todo ello sobre la evidencia científica que nos dan los estudios que vamos haciendo.

¿Alguna está destacando?
Poner una distancia hacia los centros escolares es una medida que se tiene que contemplar y que haya una distancia entre locales para que no se concentren en los mismos lugares ni en gran cantidad. La cartelería es otra de las cosas que estuvimos tratando. Regular que sean centros en los que haya opacidad, que no se vea lo de dentro, que la cartelería no sea llamativa… para que no haya un impacto visual de atracción.

La última encuesta EDADES refleja un aumento del consumo de tabaco. ¿La ley ha quedado amortizada?
En el ministerio llevamos un tiempo trabajando en una estrategia del tabaco en la que hay varias direcciones generales. La ley no se ha amortizado pero lleva ya unos años y hay que hacer recordatorios, si no nos vamos relajando. También entran nuevas cuestiones, como las cachimbas, que se empiezan probando, al final se instauran y hay que regularizar. Tenemos que proteger la salud de nuestros ciudadanos.

Nota: artículo original publicado en 20minutos.es