El 45% de los adolescentes cacereños de 14 a 18 años admiten que beben alcohol, el 34,5% fuman tabaco y el 10,4% consumen hachís. Sólo una minoría, un 2,6%, afirman tomar sustancias estupefacientes como anfetaminas. Estos datos se derivan de un curioso estudio realizado por los profesores del Departamento de Psicología y Sociología de la Educación de la Universidad de Extremadura, mediante exhaustivos cuestionarios a 350 alumnos de dos institutos, que permiten sacar conclusiones interesantes. Por ejemplo, los más jóvenes (14-15 años) tienen actitudes más negativas hacia las drogas, quizás porque las campañas comienzan a funcionar.

La adolescencia es un factor de riesgo en el inicio y consumo de sustancias adictivas. El estudio, realizado entre escolares de 3º y 4º de ESO con fondos de la Junta, analiza en primer lugar las pautas de consumo. Los chicos que admiten beber alcohol toman una media de cinco unidades semanales (cervezas, copas, vino, combinados…). Las chicas se quedan en 2,3. Existe una considerable diferencia entre los días laborables y los fines de semana: durante los primeros, ambos sexos confiesan tomar 0,37 unidades, y en los segundos, hasta 7,66.

En cuanto al tabaco, los fumadores consumen unos 7 cigarrillos rubios al día o 0,14 negros, y las mujeres superan a los hombres. Esta cifra se dispara a 17 unidades en los fines de semana.

TRES PORROS EN DIAS DE FIESTA

El hachís, en cambio, no es tan significativo entre los adolescentes. El 10,4% admite que fuma porros, pero en bajas cantidades: los chicos 0,7 unidades al día y las chicas 0,1. Durante los fines de semana el promedio en los varones sí se eleva hasta las tres unidades.

Este aumento drástico de todas las sustancias en los días festivos podría estar relacionado, según el estudio, con el fenómeno del botellón . Es una práctica ideal para muchos adolescentes, ya que facilita las relaciones y el intercambio mediante la ingesta de bebidas y el consumo de tabaco en plena calle, donde no sufren las prohibiciones propias de su edad.

Nadie admite tomar drogas de diseño, cocaína ni heroína. «El porcentaje es anecdótico, quizás porque tienen poca edad, porque están más concienciados o por el propio contexto de esta ciudad», explica el profesor Benito León, responsable del informe junto con Elena Felipe, Margarita Gozalo y Beatriz Muñoz.

El estudio también aborda la información que manejan los adolescentes sobre las drogas y llega a una conclusión interesante: los jóvenes que menos saben sobre sus consecuencias tienden a consumir más. El conocimiento de las chicas es mayor.

En tercer lugar, el informe estudia las actitudes de los adolescentes hacia las drogas. Los profesores han detectado que los chavales con una predisposición más positiva, es decir, con mayor curiosidad hacia estas sustancias o dispuestos a probarlas si alguien se las ofrece, al final también consumen más. Por el contrario, a más recelo menor consumo. Esta relación se produce especialmente con el alcohol y el tabaco, pero no está clara con las drogas ilegales. Las mujeres, en general, tienen actitudes más negativas hacia el consumo, al igual que los encuestados más jóvenes.