Corea del Sur es uno de los países más conectados del mundo. Casi todos tienen un teléfono inteligente y acceso a internet. Y, sin embargo, esas ventajas tienen un lado oculto.

Cifras oficiales del año pasado demuestran que más de 140.000 jóvenes eran adictos a internet, pero otros informes señalan que esa cifra podría ser mucho mayor.

Como resultado, se han abierto numerosos centros para tratar a los adolescentes que sufren este mal y ayudarlos a desconectarlos.

Las escuelas también han implementado programas especiales para evitar que los niños se vuelvan adictos desde un comienzo.

Newsround, el programa de actualidad de la BBC para gente joven, visitó un campamento de adictos en una región llamada Muju.

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