En una semana, dos agencias de Naciones Unidas publicaron sus análisis sobre el estado de las drogas ilícitas en el mundo. Por un lado, el informe mundial sobre drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señala un nuevo aumento en la disponibilidad y demanda de drogas ilícitas, las que la agencia culpa por el aumento de la violencia y los daños medioambientales. Por otro lado, un documento del Relator Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la salud, el Dr. Tlaleng Mofokeng, hace un llamado a los Estados a priorizar un acercamiento a las políticas de drogas enfocado en una contención de daños y alejado del enfoque punitivo.

Muchos países, mientras tanto, han estado ensayando diversos abordajes. En Uruguay, por ejemplo, el mercado del cannabis está regulado desde hace más de una década y la Corte Suprema de Brasil acaba de despenalizar su consumo. Pero algunos gobiernos han dado marcha atrás con experimentos con la descriminalización de otras drogas luego de que dieron resultado menos exitosos, como en Oregon, donde un aumento del uso de drogas en público llevó a reintroducir penalidades.

Pien Metaal, experta en políticas de drogas, quien ha estado analizando el impacto de las prohibiciones durante décadas, dice que aunque los avances son positivos, la polarización de posiciones en cuanto a las políticas de regulación de drogas es preocupante.

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