El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), una de las complicaciones más graves de la COVID-19

El Plan Nacional Sobre Drogas ha elaborado un documento basado en los consejos publicados por el Hospital Vall d’Hebron y la hoja informativa que ha publicado la Organización Panamericana de la Salud. Las principales conclusiones son:

  • El consumo de bebidas alcohólicas no protege en absoluto frente a la COVID-19 ni evita que se contraiga el virus.
  • El consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo si es excesivo, debilita el sistema inmunitario y, por consiguiente, reduce la capacidad para hacer frente a las enfermedades infecciosas.
  • Se sabe que el alcohol, incluso en cantidades muy pequeñas, causa ciertos tipos de cáncer.
  • No existe ningún “límite seguro”; de hecho, el riesgo de daño para la salud aumenta con cada vaso de alcohol consumido.
  • El alcohol, incluso en cantidades pequeñas, supone en cualquier momento del embarazo un riesgo para el bebé que todavía no ha nacido.
  • El alcohol aumenta el riesgo, la frecuencia y la gravedad de la victimización y todo tipo de actos de violencia interpersonal, como la violencia de pareja, la violencia sexual, la violencia juvenil, el maltrato a las personas mayores

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