Un año de abstinencia completa al alcohol revierte el daño cognitivo que produce su dependencia en un 50 por ciento «como regla general», según ha indicado el psiquiatra de la Unidad de Conductas Adictivas del Complejo Hospitalario de Ourense, el doctor Gerardo Flórez.

No obstante, el deterioro cognitivo que produce la dependencia al alcohol, que llega a causar demencia, puede dificultar la desintoxiación y deshabituación del paciente, que «precisará de más apoyo», según destaca un artículo publicado en ‘Adicciones’, la revista científica de SOCIDROGALCOHOL, elaborado por Flórez.

«Dado que el principal daño se produce en las estructuras del cerebro que regulan la planificación de la conducta se teme que los pacientes con más daño cerebral, y, por lo tanto, más deterioro cognitivo respondan peor a las intervenciones psicoterapeúticas, especialmente las de tipo cognitivo-conductual».

La atrofia cerebral causada por el abuso de alcohol produce un daño en la sustancia blanca y gris, con la consiguiente destrucción de neuronas. Su gravedad puede extenderse desde leve a trastorno amnésico persistente o demencia grave.

Los daños son más intensos a nivel del hipocampo, hipotálamo y cerebelo, lo que tiene una afectación directa en la memoria y la capacidad de aprendizaje. Otra área afectada es el córtex prefrontal, que tiene una relación directa con la disfunción ejecutiva.

«Aunque el daño es difuso y generalizado, las partes más afectadas son las que regulan la planificación. Por ello la toxicidad cerebral del alcohol vuelve a los consumidores más impulsivos y reduce su capacidad para responder a las demandas sociales, familiares y laborales del día a día», ha agregado el experto.

Una vez instaurado el deterioro cognitivo, el consumo de bebidas alcohólicas va a producir una grave desorganización del comportamiento del paciente, con potenciales graves consecuencias inter-personales, además de la discapacidad persistente, empeorará progresivamente.

El grado de daño causado al cerebro y el grado de demencia alcohólica va a depender de la cantidad de alcohol consumida, de cómo se ha consumido y de los déficits nutricionales que ha traído el consumo de alcohol. Por otra parte, las mujeres son aún más vulnerables a los efectos neurotóxicos del alcohol, lo que implica también una recuperación más lenta.
Pero las alteraciones referidas son «potencialmente reversibles, dependen del nivel de daño adquirido», según el artículo. Una abstinencia prolongada permitirá recuperar parte de las perdidas producidas a nivel cerebral. Esto irá acompañado de una mejoría de las funciones cognitivas y motoras, aunque la velocidad será lenta, sobre todo en lo referente a las funciones ejecutivas.

Sin embargo, una vez llegado a la demencia alcohólica el deterioro es ya persistente, como sucede con la demencia de Alzheimer, con la cual se suele confundir, ya que presenta los mismos síntomas, manifiesta el artículo.

¿Y los consumos de atracón?

Los consumos de atracón son más dañinos porque implican que grandes cantidades del agente tóxico alcancen el cerebro y permanezcan en él hasta que el hígado complete su metabolización. «Hay que recordar que la tolerancia al alcohol es cerebral y no hepática», ha subrayado Flórez.

Estas ingestas masivas conllevan que cantidades muy significativas de alcohol permanezcan en el organismo, y por ello en el cerebro, durante horas, lo que produe un daño directo.
«Esto no quiere decir que el consumo abusivo que no se realiza en atracón sea seguro, simplemente es menos dañino, pero al final producirá su daño», ha matizado el experto.

«Este modo de consumo en atracón puede hacer que en el futuro nos encontremos con mayores problemas de demencias en las personas con adicción, dado el consumo de atracón que están realizando a día de hoy los jóvenes», ha alertado el experto.

Nota: artículo original publicado en infosalus.com