Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los análisis toxicológicos realizados a 751 personas fallecidas en accidente de tráfico en 2018 (535 conductores, 143 peatones y 73 acompañantes) revelaron que más del 40 % de los conductores iba borracho o drogado. Siempre bajo excusas como «voy aquí al lado o no te preocupes que voy despacio».

No obstante, desde hace 25 años existe un aparato que contribuiría a reducir esta dramática situación y que en Francia y Alemania ya es obligatorio para conductores condenados por alcoholemia, así como para vehículos de transporte de pasajeros o mercancías peligrosas.

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