La coalición del Gobierno holandés ha llegado este miércoles a un acuerdo para autorizar una prueba piloto de cultivo estatal de cannabis en un total de diez municipios, en un intento de luchar contra el narcotráfico suministrando la droga controlada directamente a los «coffeeshops».

Los diez ayuntamientos que participarán en el experimento incluyen Tilburgo, Almere y Breda, pero ninguna de las grandes ciudades (Ámsterdam, Utrecht, Rotterdam y La Haya), reticentes desde un principio a formar parte del proyecto piloto, según confirman fuentes oficiales a la televisión holandesa NOS.

Mañana jueves un comité especializado e independiente hará publico su análisis de la lista completa de municipios y está previsto que el Gobierno siga esa recomendación para iniciar la prueba a principios de 2021.

El cultivo de marihuana por los propios «coffeeshops» está totalmente prohibido en el país, pero la comercialización y el consumo de cannabis y productos elaborados con extractos de esta planta están tolerados en el interior de estos locales bajo ciertas condiciones, como renunciar a la venta de alcohol y tener almacenados un máximo de 500 gramos de cannabis.

El objetivo del experimento es investigar si es posible y cómo se podría suministrar la marihuana directamente a los «coffeeshops», sin intermediarios, y garantizando calidad y precios, para luchar también contra la delincuencia y los problemas de seguridad y salud pública que provoca el limbo legal de prohibir el cultivo, pero no la venta de esta planta.

El proyecto cuenta con el respaldo del Parlamento desde el pasado enero, pero había dudas de si saldría adelante, ya que la coalición del Gobierno está formada por cuatro partidos de diferentes ideologías: los progresistas D66 (promotores del proyecto) y los liberales (que estaban divididos), además de Llamada Democristiana (CDA) y Unión Cristiana, que lo rechazaban por ideología.

Los «coffeeshop» holandeses ofrecen desde 1976 de forma legal productos de máximo cinco gramos de cannabis a cada cliente, pero el hecho de que cultivar la planta esté prohibido, ha provocado que los propietarios adquieran ilegalmente la droga, para luego venderla legalmente, siempre y cuando no superen el límite tolerado.

Los grandes municipios se han mostrado escépticos hacia este proyecto porque, al estar, a priori, limitado a un periodo de prueba de cuatro años, no consideran que vaya a poner fin al problema del narcotráfico y, una vez finalizado, los «coffeeshops» tendrán que volver a recurrir al mercado negro para obtener el producto.

La droga ilegal llega a Holanda principalmente desde países del sur de Asia y el norte de África y mueve varios miles de millones de euros, según confirmó hoy la Unidad de Inteligencia Financiera.

Nota: artículo original publicado en 20minutos.es