Redacción-

La imagen pública de las tabacaleras en materia de salud pública es irrecuperable. No obstante la industria sigue apostando por otras vías para mejorar su imagen, ahora es el turno del greenwashing, la táctica utilizada por industrias controvertidas de todo el mundo para representar sus productos y prácticas comerciales que destruyen el medio ambiente como sostenibles.

Mientras la industria tabacalera es responsable de la deforestación, hace un uso intensivo de productos químicos en los cultivos de tabaco y genera gran cantidad de desechos producidos durante la fabricación; desde principios de la década de los 2000 ha estado explotando su imagen de industria preocupada por el medioambiente.

En un artículo publicado en exposetobacco.org, titulado «Seeing Green: How Tobacco Companies Exploit Sustainability to Boost Profits and Improve Their Image» [ Ver verde: cómo las empresas tabacaleras aprovechan la sostenibilidad para aumentar las ganancias y mejorar su imagen] explican como funciona esta estrategia de greenwashing.

Cuando países empobrecidos no pueden financiar completamente su propia reforestación u otras medidas medioambientales, las empresas tabacaleras intervienen y ofrecen dinero. Cuando el gobierno acepta estas donaciones, las empresas limpian su imagen por implicarse en acciones medioambientales, pero por detrás la industria gana influencia dentro de esos países. Par las autoras del artículo esta influencia y acceso a los gobiernos es el objetivo final de las empresas, ya que tener acceso a los legisladores permite que la industria influya en las políticas de salud y control del tabaco a su favor.

También señalan que cuando un país propone una legislación ambiental que perjudica a las tabacaleras, estas cierran sus operaciones en el territorio, y se van a otros países con legislaciones más laxas, enfrentando así a los países entre ellos. Ponen como ejemplo el caso British American Tobacco (BAT) en Uganda, «en 2013, cuando, al enfrentarse a una posible legislación sobre contaminación del aire, BAT cerró una planta en Uganda y se trasladó a Kenia».

Además, al no haber requisitos de divulgación estandarizados para los informes que presentan estas empresas son libres de compartir solo los datos de sostenibilidad que les interesa y ocultar el resto. O cuando no se cumple un objetivo, una empresa puede simplemente optar por no informarlo e incluso eliminarlo del informe en el futuro.

Leer el artículo original en exposetobacco.org