Los camellos del Raval encarecen el coste de las sustancias ante el incremento del riesgo para vender su mercancia

Traficantes y consumidores de drogas intentan sortear estos días el confinamiento que mantiene a toda la población de Barcelona aislada para intentar frenar la pandemia del coronavirus. En la calle, los toxicómanos detectan una ligera escasez de sustancias. La cuarentena empieza a disparar los precios de los estupefacientes, cuya producción podría verse afectada.