Se ha ampliado el servicio confidencial de prueba de píldoras de Canberra, sede del Territorio de la Capital Australiana, que permite a las personas verificar qué sustancias hay en las drogas ilegales que compran.

El servicio gratuito CanTEST, el único de su tipo en Australia, comenzó como una prueba de seis meses el julio del año pasado, analizando pastillas y brindando consejos de salud a cualquiera que acudiera. El servicio abre dos veces por semana y permite que las personas entreguen muestras de forma anónima.

El gobierno ha publicado los resultados de la evolución de los primeros tres meses del servicio, informe dirigido por la Universidad Nacional de Australia. En los primeros meses analizó 371 muestras y una de cada cinco personas descartó sus drogas en la clínica cuando se enteraron de lo que realmente contenía. Dos tercios de las personas que usaron CanTEST tenían menos de 35 años y casi todos eran de Canberra. Los usuarios del servicio generalmente pensaban que estaban probando MDMA, ketamina, cocaína, heroína y metanfetamina. Siendo las muestras de ketamina las que tenían más probabilidad de no ser lo que los usuarios esperaban.

El informe de evaluación señaló que alrededor de dos tercios de los clientes de CanTEST nunca habían discutido su uso de drogas con un profesional de la salud antes de visitarlo. Y también señala que el servicio necesita más recursos, especialmente para hacer frente a los grandes aumentos de la demanda antes de los festivales de música popular.

«Sin CanTEST, no habríamos identificado las drogas peligrosas e inesperadas que circulan en Canberra ni habríamos tenido la oportunidad de tener una discusión sin prejuicios, práctica y basada en evidencia sobre las drogas, su contenido y potencia con las personas que planean usarlas», ha afirmado Stephanie Stephens, directora ejecutiva interina de Directions Health Services.

No obstante, la ACT sigue siendo la única jurisdicción que apoya la prueba de píldoras, a pesar de una investigación reciente que recomienda que Nueva Gales del Sur la adopte. El gobierno federal, que administra algunas partes de Canberra, como el área cercana al parlamento, también se niega a permitir la prueba de píldoras en sus tierras en el ACT.

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