Hace poco más de una semana que estamos en casa y sabemos que este confinamiento se va a alargar otras dos semanas al inicialmente establecido. Esto suma un total de un mes, al menos de momento. ¿Estamos preparados psicológicamente para estar tanto tiempo entre cuatro paredes? ¿Qué dificultades podemos encontrar en las personas en proceso de rehabilitación? ¿Y qué dificultades podemos encontrar en aquellas que están en consumo activo de alguna sustancia o comportamiento adictivo? ¿Qué podemos hacer para que el impacto emocional de esta situación sea el mínimo?

Según el médico en conductas adictivas Paco Pascual, colaborador de la revista, hay que distinguir dos situaciones: Las personas en proceso de rehabilitación y las personas que tienen una adicción en activo: “En el primer caso es importante saber que los profesionales que tratamos a estas personas desde equipos multidisciplinares, estamos dando soporte telefónico y facilitando los tratamientos farmacológicos para que no se queden sin él, tanto para el trastorno adictivo como para las posibles comorbilidades tanto psiquiátricas como orgánicas. Además, se les ofrece apoyo psicológico telefónico y disponibilidad para tender dudas o problemas que puedan surgir”.

La situación es más complicada para las personas que tienen una adicción y no están en rehabilitación. “Estas pueden sufrir un síndrome de abstinencia físico o psíquico o ambos, dependiendo del tipo de sustancia. El más grave de todos es el producido por el alcohol ya que puede llevar a sufrir un delirium tremens (con alucinaciones y fuerte agitación psicomotriz), con mal pronóstico si no es tratado. Otro cuadro molesto, pero en cambio menos grave es el síndrome de abstinencia a opiáceos, bien sea heroína u opiáceos de prescripción cuando se hace un abuso de ellos. Menos grave o molesto será la abstinencia a cannabis o a cocaína, aunque en estos casos va primar la ansiedad, irritabilidad, insomnio. Etc… frente a los dos primeros que tienen una connotación más de tipo físico. Nos preocupa pues en un momento de no salir de casa, la falta de sustancia puede provocare estos cuadros y aconsejamos que estén en tratamiento o no, se pongan en contacto con un profesional que les pueda decir que tomar en cada caso y al mismo tiempo aprovechar la cuarentena para dejar de consumir. Un caso especial y muy grave puede ser el de los consumidores habituales y excesivos de bebidas alcohólicas, que pueden ser o no conscientes del problema que representa el consumo abusivo de alcohol. En estos casos, puede que al quedarse en casa si no disponen de bebidas alcohólicas, debuten con un cuadro con ansiedad, sudoración, insomnio, temblores, agitación, algún ataque epiléptico, todo ello a resultas del abandono brusco de la sustancia. Aconsejamos que en estos casos contacten con su médico y que en todo caso hagan un descenso paulatino del consumo, pues estos cuadros clínicos suelen aparecer a los tres o cuatro días de abstinencia. Hay tratamiento para prevenir o disminuir la gravedad del cuadro, pero por favor que pregunten a personal sanitario”.

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