No todos los días una compañía pierde el 71,5% de su valor en Bolsa, pero tampoco todos los días se ve una historia como la de la farmacéutica británica Indivior. La línea de negocio de Indivior incluye, según indica Bloomberg, «la producción, fabricación o transformación de medicamentos en preparados farmacológicos para uso veterinario o humano».

De forma más concreta, Indivior se dedica principalmente al tratamiento de la adicción a drogas duras como la heroína. Para ello, la firma británica desarrolló su medicamento estrella: el Suboxone. Se trata de un fármaco que en sí mismo es un opiáceo, pero que anula los efectos de las drogas más duras, reduce su dependencia y que tras encumbrar a la compañía puede ahora, paradójicamente, ser el causante de su completo hundimiento.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha anunciado que un juzgado de Virginia ha encontrado culpable a Indivior de crear un «sistema ilícito por todo el país para aumentar las prescripciones del Suboxone».

Según la sentencia, Indivior ha obtenido miles de millones de dólares gracias a las prescripciones de su medicamento estrella a base de engañar a médicos y a servicios de asistencia sanitaria haciéndoles creer que el Suboxone era más seguro y menos adictivo que otros tratamientos basados en opiáceos.

También se acusa a la farmacéutica británica de haber intentado elevar sus beneficios usando un programa llamado «aquí para ayudar» que ponía en contacto a adictos a los opiáceos con doctores que la compañía sabía que estaban recetando su medicación en grandes cantidades y sin tener en cuenta las garantías clínicas suficientes.

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