Redacción-

El pasado 1 de setiembre un tribunal de quiebras estadounidense otorgó inmunidad a los miembros de la familia Sackler de Purdue Pharma frente a nuevas demandas civiles. Purdue Pharma y la familia Sackler se han declarado culpables varias veces de mentir sobre el riesgo de la adicción a OxyContin, de sobornar a médicos para que lo receten y defraudar al gobierno federal.

OxyContin, es un fármaco opiáceo, causante de la mayor crisis de los opioides en EE.UU. , a día de hoy se considera que esta crisis se ha cobrado más de 600.000 vidas y el número sigue aumentando. Purdue Pharma, y en concreto su expresidente el Dr. Richard Sackler, persuadió a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para que aprobara la OxyContin con el argumento falso de que era menos adictivo que otros opioides recetados. Luego con la presión sobre los médicos consiguieron «una tormenta de prescripciones» como comentan en un artículo publicado en The Guardian.

Otros miembros de la familia Sackler se han dedicado a difamar a las víctimas y han afirmado que el producto era una droga legal que se usaba ilegalmente y que, por lo tanto, la responsabilidad recae en los «adictos criminales» que tomaron una sobredosis. Para entender esta crisis es importante que pongamos el ojo en el sistema sanitario estadounidense, ya que ningún otro país ha experimentado la misma escala de adicción a los opioides y muertes derivadas, en parte porque las corporaciones de otros países no ejercen la misma influencia que pueden ejercer en Estados Unidos, por tener un modelo de sanidad altamente mercantilizado.

Al aceptar la quiebra de Purdue Pharma, a cambio de entregar menos de la mitad de los beneficios obtenidos vendiendo OxyContin (4.5 millones de dólares de los 10 millones que se estima que ganaron) han obtenido inmunidad ante las demandas, todo y declarase culpables. La familia Sackler sigue siendo una de las familias más ricas del país, y se calcula que han salido de la bancarrota de Purdue más ricos de lo que entraron.

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