Las restricciones de movilidad junto al alcohol pueden empeorar la violencia en el seno del hogar. 

La Manchester Metropolitan University, Adfam y Alcohol Change UK, han elaborado un documento sobre Alcohol, violencia y restricciones de movilidad.  El documento expone que la relación entre consumo de alcohol y violencia tiene las siguientes posibles derivadas en el contexto del confinamiento:

El confinamiento puede aumentar el riesgo de experimentar abusos físicos, sexuales y de otras formas dentro del hogar, donde el abuso ya existe, particularmente cuando el alcohol es un factor.

Para las víctimas de abuso que dependen del alcohol, existe el riesgo de que los perpetradores de violencia puedan restringir su consumo de alcohol como una forma de control. Esto puede tener graves consecuencias médicas si entran en abstinencia repentina, incluyendo delirium tremens, alucinaciones, convulsiones e insuficiencia cardíaca.

Para las víctimas es más difícil encontrar apoyo de los servicios de tratamiento de adicciones debido al cierre de muchos servicios y pasar a soporte en línea. Si bien algunos servicios de apoyo al uso de sustancias todavía están en funcionamiento durante esta pandemia, muchos servicios han tenido que restringir el contacto, incluidos los grupos de apoyo de pares.

Las víctimas de abuso que usan alcohol u otras drogas tienen en general menos probabilidades de acceder a un refugio seguro debido a la existencia de pocos recursos para consumidoras. Situación que se agrava con la restricción de movimiento.

El documento pide la implicación de la comunidad, servicios sociales y de salud y policía para identificar y actuar. Las autoras sugieren que si se sospecha que alguien es víctima de violencia se debe preguntar en privado por su seguridad y proporcionar información sobre los recursos existentes.

En este sentido, recordar que en España, el Ministerio de Igualdad ha elaborado recientemente una guía.

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