Las unidades de conductas adictivas refuerzan la distribución de metadona y entregan justificantes a los que acuden para evitar sanciones

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ya se han dado cuenta que las multas por romper el confinamiento no son un freno para todo el mundo. Si para algunos salir a la calle es un capricho para otros es casi inevitable. Se trata de los adictos a los estupefacientes que no están en tratamiento. De hecho, la Policía está alertando de que un importante porcentaje de personas a la que les interponen sanciones han sido identificadas en los «puntos calientes» de venta de droga al menudeo cuando van a adquirir su dosis. Desde las Unidades de Conductas Adictivas recuerdan que los adictos son personas enfermas crónicas y estigmatizadas, a las que se les hace muy difícil controlar la ansiedad y la adicción y que «en casos como los de la adicción a la heroína, el síndrome de abstinencia puede llegar a provocar síntomas físicos, como temblores, ataques, vómitos o diarrea, hipertensión, conductas agresivas, ganas irrefrenables de volver a consumir…». Ante esta dependencia, no se amedrentan ante los agentes.

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