El sesgo de género en la medicina afecta a la salud de la mujer: ellas son diagnosticadas más tarde que los hombres en al menos 770 enfermedades. Pero la consecuencia de tomar al hombre como referente del ser humano también lo vemos en las adicciones. Falta una perspectiva de género en su análisis y, por tanto, en su diagnóstico y su tratamiento. Pero algo está cambiando, y para bien. Lo vemos en el siguiente artículo, donde también ofrecemos pautas y recursos para ayudar a las mujeres y sus familias que están sufriendo la lacra de las drogas.

Razones para abordar las adicciones desde una perspectiva de género

Los expertos lo vienen reclamando desde hace tiempo: también falta una mirada de género en el mundo de las adicciones. “Hasta hace bien poco, se trataban ‘como un todo’ indistinto: el mismo tratamiento se aplicaba a hombres y a mujeres sin tener en cuenta las especificidades de cada cual, y no adaptando el funcionamiento, la propia terapia y los objetivos del tratamiento a las necesidades de las mujeres”, explica Elisabeth Ortega, miembro de la junta directiva de UNAD (Red de Atención a las Adicciones). ¿La consecuencia? Las mujeres accedían menos a los distintos recursos de tratamiento y, en el caso de que lo hicieran, su adherencia era menor con respecto a los hombres.

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