La farmacéutica Purdue Pharma, fabricante del opiáceo OxyContin (Oxycodone en España), ha presentado a medianoche de este lunes un plan de reestructuración que prevé la reconversión de la entidad para hacer frente a miles de demandas de Estados, ayuntamientos y particulares por las adicciones provocadas por el potente analgésico, que a menudo derivaron en la de la heroína. El plan obliga a la familia Sackler, propietaria de la compañía, a pagar casi 4.280 millones de dólares (unos 3.580 millones de euros), mucho más de lo inicialmente previsto, por las querellas que atribuyen a su medicamento estrella, el que más beneficios reportó durante años, haber espoleado la peor crisis de salud pública que ha vivido EE UU entre el sida en los años ochenta y la actual pandemia. La contribución económica de los Sackler, una familia de filántropos caída en desgracia por la crisis, es clave para cerrar el acuerdo.

La reestructuración presentada el lunes en un tribunal del Estado de Nueva York es la oferta definitiva de la compañía para poner fin al contencioso e incluye el multimillonario pago de la fortuna personal de los Sackler, a lo largo de los próximos nueve años, para compensar a Estados, ayuntamientos, condados y tribus por los costes derivados de la epidemia de adicciones y muertes por sobredosis. Esta hoja de ruta de la farmacéutica, que presentó una declaración de quiebra a finales de 2019 por insolvencia frente a más de 3.000 demandas, debe ser aprobada por sus acreedores y por el juez encargado del caso. El pago total de Purdue Pharma superará los 10.000 millones de dólares, según estimaciones de la compañía citadas por Reuters.

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