La prescripción de un potente opiáceo como analgésico, el OxyContin (nombre comercial en EEUU, Oxycodone en España), contribuyó a agravar la peor crisis de salud pública vivida en EE UU hasta la irrupción de la covid-19: una arrasadora epidemia de adicciones con 64.000 muertes por sobredosis solo en 2016. Este miércoles (la noticia fue publicado el miércoles 21 de octubre) la compañía farmacéutica que lo fabricaba, Purdue Pharma, se ha declarado culpable de haber producido y distribuido opiáceos en dicha crisis sanitaria mediante un acuerdo civil con el Departamento de Justicia que pone fin teóricamente a más de dos años de litigios, desde que en 2018 la familia Sackler, propietaria de la firma, fuera encausada tras presentarse más de 400 demandas por engaño manifiesto acerca de la dependencia que creaba el fármaco, y en su administración.

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