Tipologías de sesiones de chemsex y factores sociodemográficos asociados en hombres de minorías sexuales: análisis de clases latentes desde una perspectiva cultural utilizando una encuesta transversal, es un estudio llevado a cabo en España en el que se resalta que el 21,1% de los hombres pertenecientes a minorías sexuales (HMS) ha participado en sesiones de chemsex al menos una vez en su vida. El chemsex, que implica el uso de drogas durante encuentros sexuales, se ha convertido en un fenómeno cultural dentro de la comunidad LGBTQAI+, especialmente en las grandes ciudades.

El chemsex es una práctica cuya prevalencia aún no se conoce completamente. A menudo, se pasa por alto tanto la falta de homogeneidad como el componente cultural que rodea estas sesiones. Por ello, el estudio tiene como objetivo no solo cuantificar la proporción de HMS que participan en chemsex, sino también comprender su dimensión cultural y analizar los distintos tipos de sesiones, que presentan diferentes niveles de riesgo. Además, se buscan identificar los factores sociodemográficos asociados a estas prácticas.

El estudio, basado en una encuesta anónima en línea con la participación de más de 5.700 hombres de minorías sexuales residentes en toda España, identificó diferentes tipos de sesiones de chemsex con diversos niveles de riesgo:

  • Bajo riesgo: Representa más del 50% de los participantes. Estas sesiones se caracterizan por ser más cortas, con menor consumo de drogas y prácticas sexuales de menor riesgo, como el uso más frecuente de preservativos.
  • Riesgo medio: Incluyen un mayor consumo de sustancias como GHB y mefedrona, pero el sexo sin preservativo en grupo es menos frecuente, lo que reduce ligeramente el nivel de riesgo.
  • Alto riesgo: Cerca del 23,2% de los participantes que practican chemsex se encuentran en esta categoría. Estas sesiones son más largas y conllevan un mayor uso de sustancias, sexo grupal sin preservativo y, en algunos casos, el uso intravenoso de drogas (conocido como «slamming»).

La participación en chemsex está estrechamente vinculada a varios factores sociodemográficos. Entre los principales se encuentran ser migrante, vivir en grandes ciudades, tener una situación económica precaria, usar esteroides, ser mayor de edad y vivir con VIH. Los hombres que viven abiertamente su sexualidad dentro de la comunidad LGBTQAI+ también tienen una mayor probabilidad de participar en estas sesiones, lo que refleja la complejidad cultural y social que rodea al chemsex.

El estudio concluye que, aunque el chemsex es relativamente común entre los hombres de minorías sexuales en España, la proporción que participa en sesiones de alto riesgo es baja. Esto destaca la importancia de diferenciar entre las diversas tipologías de sesiones, ya que las de menor riesgo implican prácticas más seguras, mientras que las de alto riesgo conllevan un mayor potencial de daños físicos y psicológicos.

Los autores y autoras del informe hacen un llamado a las autoridades sanitarias para que el chemsex se convierta en una prioridad dentro de los programas de salud pública. Insisten en que estas iniciativas deben adaptarse a los diferentes tipos de sesiones y los variados niveles de riesgo, teniendo en cuenta la dimensión cultural inherente a esta práctica. Asimismo, subrayan que cualquier estrategia debe basarse en un enfoque no estigmatizante, que respete la diversidad de la comunidad LGBTQAI+ y aborde el chemsex como un fenómeno cultural complejo, más allá de una conducta de riesgo.

Además de proporcionar una visión integral del chemsex en España, este estudio destaca sus implicaciones para la salud pública y la necesidad de desarrollar políticas específicas que aborden esta práctica desde una perspectiva inclusiva y culturalmente consciente.