En un esfuerzo por cambiar el rumbo de las políticas públicas sobre drogas y su impacto en las comunidades vulnerabilizadas, se lanza oficialmente D2 INNO-LAB, el Laboratorio Global de Innovación en políticas públicas sobre drogas y desarrollo sostenible. Este laboratorio, con sede en Salamanca y con el respaldo de instituciones académicas como el Centro de Investigación sobre Gobernanza Global (CIGG), el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y el Centro de Estudios Brasileños, propone un modelo de colaboración multidisciplinaria e inclusiva que busca abordar uno de los desafíos más complejos y polémicos del desarrollo social: las políticas de drogas.
En un contexto donde las políticas de prohibición han generado problemáticas como el crecimiento de los mercados de uso ilícito y el fortalecimiento de grupos de crimen organizado, D2 INNO-LAB apuesta por un cambio radical en la manera en que se diseñan y ejecutan las intervenciones públicas en el sector de drogas. Este nuevo modelo implica un enfoque horizontal y territorial, donde actores locales, comunidades, sociedad civil, academia y entidades gubernamentales colaboren para formular políticas contextualizadas y adaptadas a las realidades de cada territorio.
En palabras de su impulsor, Javier Sagredo: “Es una intención a nivel global de innovar en un sector que lo hace muy poco. Los resultados de las políticas son lamentables en todo el mundo, además de los impactos negativos en temas de derechos humanos, desarrollo y desigualdad en comunidades ya vulnerabilizadas. El marco de la prohibición lo que ha generado es una realidad de crecimiento y fortalecimiento del crimen organizado que tiene en jaque a Estados, sistemas y comunidades que están bajo ese poder económico del narcotráfico”.
D2 INNO-LAB se define como un laboratorio de innovación social y una plataforma de reflexión y acción para prevenir, gestionar y resolver conflictos relacionados con las drogas en el contexto local. Su metodología incluye la escucha activa y la participación de las comunidades, en un proceso continuo de mapeo de recursos y prototipado de soluciones, de manera que cada intervención sea un reflejo de las necesidades y aspiraciones de los territorios en los que se implementa.
Este enfoque destaca por su capacidad de adaptarse a los retos particulares de cada contexto, evitando modelos de intervención foráneos y promoviendo un protagonismo local. “La idea es empoderar a las comunidades para que ellas mismas construyan su propio camino hacia soluciones sostenibles y efectivas en el ámbito de las políticas sobre drogas”, destaca Sagredo. En este sentido, se busca un cambio de paradigma que rompa con la visión tradicional y vertical de la política pública, apostando por una estructura más democrática y participativa.
“Queremos ofrecer un recurso a la comunidad y a todos los actores que quieran innovar y quieran convertirse en promotores de innovación en políticas de drogas, para darles herramientas y metodología de una manera descolonizada. Entendemos que el protagonismo tiene que estar en los actores locales, que conocen y trabajan en los contextos y que tienen las herramientas para abordar las problemáticas”.
El foco también se pondrá en fomentar la formación académica y la investigación crítica en el campo de las políticas de drogas. Para ello, se crearán programas de posgrado únicos en su tipo, que ofrecerán a los estudiantes una base sólida en el análisis de las políticas de drogas desde una perspectiva de derechos humanos y desarrollo sostenible. Esta iniciativa busca, a su vez, formar liderazgos capaces de incidir en las políticas del sector con una visión crítica y renovadora.
De esta manera, se incide en la creación de una plataforma de debate público que no hay, según el promotor. “Hay retos en muchas comunidades y ciudades. Las preocupaciones están siendo mal abordadas desde los medios y están muy ancladas en recetas duras y de seguridad”.
La iniciativa está teniendo mucho entusiasmo, según comenta Sagredo, y ya cuentan con varias propuestas sobre la mesa de financiación. Con su enfoque colaborativo y su énfasis en la inclusión social y el desarrollo sostenible, este laboratorio de innovación busca ofrecer una alternativa viable y necesaria a los modelos actuales. Como señala su impulsor, se trata de innovar para dar respuesta a problemas que, hasta ahora, han sido abordados de manera ineficaz y, en muchos casos, con consecuencias desastrosas para las comunidades más vulnerabilizadas.